Berlioz: Sinfonía fantástica (2*)

OSCyL, Lucas Macías
3 y 4 de Mayo de 2019

No puede haber duda de que Hector Berlioz fue un genio, pero ser un genio no siempre garantiza un paso tranquilo por la vida. Su biografía da para una lectura extraordinaria, especialmente los relatos extraídos de sus Mémoires, bellamente escritos y a menudo hilarantes, que han sido capturados vívidamente en la traducción inglesa de David Cairns [y de forma no menos magistral por Enrique García Revilla en la reciente española]. Su padre era médico en una ciudad no muy lejana de Grenoble, a la vista de los Alpes; asumiendo que su hijo seguiría su misma profesión, cualquier inclinación musical fue básicamente ignorada. Como resultado, Berlioz nunca aprendió a tocar más que unos pocos acordes en el piano, y sus habilidades prácticas como intérprete se limitaron a recibir algunas lecciones de flauta y guitarra. Esos poco ortodoxos antecedentes musicales seguramente contribuyeron a su inconformista lenguaje musical. Fue enviado a Paris para asistir a la escuela de medicina, odió la experiencia y, en cambio, se matriculó en estudios musicales privados y, a partir de 1826, en estudios de composición en el Conservatorio de París. El sello de calidad para todos los estudiantes de composición del Conservatorio era el Premio de Roma, y ​​en 1830 (en su cuarto intento consecutivo) fue finalmente galardonado con ese premio.

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Franz y Karl Doppler: Fantasía Rigoletto

Clara Andrada, Emmanuel Pahud. OSCyL, Lucas Macías
3 y 4 de Mayo de 2019

Los hermanos Franz y Karl Doppler, ambos flautistas y compositores, fueron muy populares en la Europa romántica de mediados del XIX, interpretando y componiendo música de salón a menudo inspirada en melodías de óperas de la época, transcripciones y popurrís entre los que destacó su Fantasía Rigoletto, sobre la ópera de Verdi, escrita para dos flautas y piano y arreglada posteriormente con acompañamiento orquestal.

Reinecke: Concierto para flauta y orquesta

Emmanuel Pahud. OSCyL, Lucas Macías
3 y 4 de Mayo de 2019

Carl Reinecke fue un virtuoso pianista y profesor cuyas interpretaciones admiraron Franz Liszt y Clara Schumann y entre cuyos alumnos se encontraba la hija de Liszt, Cosima (futura esposa de Richard Wagner) y, en composición, el joven Edvard Grieg. Hoy, Reinecke es más conocido por sus obras para piano, por su Sonata para flauta (“Ondina”) y por este Concierto en Re mayor, que es casi el único Concierto de flauta romántica todavía en el repertorio (el siguiente notable es el de Saviero Mercadante en Mi menor, compuesto casi 90 años antes!). El hecho de que el gran concierto en Re, escrito en 1908 [a los 84 años, dos antes de su muerte], se considere totalmente romántico, es una clave para entender la música de Reinecke, muy anticuada en su época, arraigada al lenguaje de principios del siglo XIX de Felix Mendelssohn y Robert Schumann. Pero, aunque no un vanguardista, Reinecke era un excelente artesano con un sutil oído para la melodía y la armonía. El Concierto para flauta lo muestra en su mejor momento y ofrece un sabor más suave en medio de las aguas salobres de principios del siglo XX, donde el tradicionalismo aún se mezcla con el post-romanticismo y el emergente modernismo.

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Busoni: Divertimento para flauta y orquesta

Clara Andrada. OSCyL, Lucas Macías
3 y 4 de Mayo de 2019

En sus últimos años, mientras trabajaba en su austera y finalmente inacabada obra magna, Doktor Faustus, Ferruccio Busoni se tomó tiempo para escribir dos de las obras instrumentales más atractivas salidas de su pluma: el Concertino para clarinete, op. 48 (1918), y el Divertimento para flauta y pequeña orquesta, op. 52 (1920). De hecho, concibió estas dos obras como una especie de díptico musical; al escribir a su amigo Albert Biolley en 1920, le confió que el Divertimento era “un ‘apéndice’ del Concertino para clarinete, quizás más fantástico, pero quizás más viril también”. Como sugiere la palabra “viril”, el Divertimento representaba la mitad masculina de esta pareja musical, una combinación igualmente evidente en sus otras obras emparejadas de este período, como la Sarabande y el Cortège de 1918-19, que más tarde encontrarían un lugar en Doktor Faustus.

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