Vilde Frang, de nuevo excepcional

Ya fue candidata al primer puesto entre los estupendos solistas que nos visitaron hace un par de temporadas, y esta admirable joven noruega vuelve a optar al título tras su trabajo con el Concierto para violín de Britten, una de esas obras que, interpretada como ha hecho ella, corta el aliento. Y ni una respiración se ha oído mientras sonaba su cadenza, ni durante los largos segundos de silencio en que el público se ha mantenido tras su sobrecogedor final. Todas las notas y todos los sonidos que han brotado de las cuerdas, frotadas, pulsadas y percutidas de su violín, se han sumado para narrar con enorme sensibilidad y madurez esa historia de temor y sufrimiento, contando con la colaboración de una grandísima orquesta que, dirigida magistralmente por López-Cobos, ha sabido entrelazarse de forma casi mágica con ella, haciendo recordar los versos de la canción de Moustaki, “yo no sé dónde empiezas, tú no sabes dónde acabo”. No ha habido propina, ni se pedía, ni procedía, porque los aplausos que les han hecho salir cinco veces (y no han sido más porque la orquesta se ha retirado) no perseguían una propina, muy poco adecuada tras lo que se acababa de vivir. Pero que vuelva pronto, por favor. Continuar leyendo

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Wunderhorn, Wunderorchester, Wunderdirektor

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Pocas orquestas dispondrán de una sección de trompas y de un solista tan bueno como Jose M. Asensi, capaces de afrontar el difícil reto que supone interpretar el Konzertstück compuesto por Schumann para sus instrumentos. Y así lo reconocieron los prolongados aplausos del público, rendido desde la brillante fanfarria de presentación y premiado con un impresionante arreglo del Libertango de Piazzolla. Pero la orquesta y Lopez-Cobos habían decidido sumarse al homenaje a sus trompistas dando lo mejor de sí mismos y la sesión fue para no olvidar. Continuar leyendo

Magnífico concierto de la OSCyL con López Cobos en dos hitos del sinfonismo

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Antes de iniciar la Sinfonía Alpina, Jesús López Cobos, en un gesto que ojalá tenga continuidad, se ha dirigido al  público para hablar de la gran obra de Strauss, señalando, además de los 101 años que ha tardado en llegar a Valladolid, los 150 años que la separaban de la Sexta de Haydn escuchada en la primera parte, y como, pese a la enorme evolución del género que íbamos a tener ocasión de comprobar, los mimbres eran los mismos. Y ha presentado con la orquesta los nueve temas que la integran. Bravo

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