Verdi: Misa de Réquiem

Tatiana Melnychenko, Agunda Kulaeva, Garrett Sorenson, Nikolay Didenko. Coros de Castilla y León. OSCyL, Andrew Gourlay
21 y 22 de Junio de 2018
Requiem de Verdi

Per l’anniversario della morte di ALESSANDRO MANZONI. XXII Maggio MDCCCLXXIV MESSA da REQUIEM di GIUSSEPPE VERDI

...ópera en hábitos eclesiásticos (von Bülow)
…sería mejor no decir nada (Wagner)
…esta obra sólo puede estar hecha por un genio (Brahms)

Desechadas las dos vitriólicas reacciones de Wagner y el director von Bülow ante el Réquiem de Verdi, el público primero y la historia después dieron la razón al doble reconocimiento, al autor y a su obra, con que replicó inmediatamente Brahms. Desde luego, en ningún caso una “ópera en hábitos eclesiásticos”, un absurdo para alguien tan anticlerical como Verdi, cuyo Réquiem ni siquiera es una oración dirigida a un Dios en quien no creía, sino una misa laica, un monumento fúnebre dedicado a su admirado Alessandro Manzoni, el referente político, cultural y ético del Risorgimento cuyo nombre no resaltaba gratuitamente en la portada de Ricordi, y al que Verdi profesaba auténtica adoración:

Es un impulso, o mejor dicho, una necesidad del corazón lo que me impele a honrar, tanto como pueda, a este Gran Hombre, a quien tanto he admirado como escritor y venerado como hombre, modelo de virtud y patriotismo.

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Brahms: Concierto para piano nº 2

Javier Perianes. OSCyL, Andrew Gourlay.
14 y 15 de Junio de 2018

Pasaron más de veinte años entre el Primer y el Segundo Concierto para piano de Johannes Brahms. Un perfeccionista crónico, Brahms había estado cinco años escribiendo borrador tras borrador de su Primer Concierto para piano, y se sentía prudentemente esperanzado acerca de su éxito. Tras una recepción algo decepcionante en Hanover, el estreno oficial en Leipzig fue un completo desastre. Aunque lo tocó bien, todos, incluso el director, odiaban su música. El compositor de 25 años trató de tomárselo con calma, y ​​le comentó a un amigo que “el fracaso no me ha causado ninguna impresión… Después de todo, por ahora solo estoy experimentando y encontrando mi camino”. Pero los silbidos del público y las brutales críticas lo dejaron conmocionado, y sus hábitos de trabajo se volvieron aún más laboriosos y autocríticos. En una carta a su íntimo amigo Joseph Joachim, juró: “El segundo sonará diferente”.

Cuando acabó el Concierto para piano n.°2, Brahms tenía 48 años y era el experimentado orquestador que había completado recientemente su Segunda Sinfonía. Llevaba tres años trabajando de modo intermitente en su Segundo Concierto al que sardónicamente se refería como una “pesada cruz “y un “prolongado terror”. En una carta de julio de 1881 a su amiga Elisabeth von Herzogenberg, su característica ironía era aún más pronunciada de lo habitual: “No me importa decirte que he escrito un diminuto, diminuto concierto para piano con una diminuta, diminuta pizca de scherzo”.
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Brahms: Sinfonía nº 3

OSCyL, Pablo González
14 y 15 de Junio de 2018

Es difícil imaginar que la Tercera Sinfonía de Brahms fue una vez música contemporánea. Para los oyentes de hoy es rotundamente clásica, en cuanto que es una obra de perdurable excelencia, íntimamente familiar y amable. Sin embargo, la Tercera de Brahms fue en su momento una novedad, difícil para las orquestas y difícil para el público. Pero incluso cuando la música de Brahms era nueva, no era radical. Brahms pretendía escribir música digna de resistir al lado de la de Beethoven; fue esa preocupación la que le contuvo durante veinte años antes de colocar la doble barra al final de su primera sinfonía. Hugo Wolf, el atrevido compositor de canciones, dijo, “Brahms escribe sinfonías independientemente de lo que sucede mientras tanto”. No lo dijo como cumplido, pero rozó una importante verdad: Brahms fue el primer compositor en desarrollar con éxito la rigurosa línea de pensamiento sinfónico de Beethoven.

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Brahms: Concierto para piano nº 1

Javier Perianes. OSCyL, Andrew Gourlay.
7 y 8 de Junio de 2018
BRAHMS
Mi concierto ha sido un brillante y decisivo (…) fracaso (…), no despertó ningún tipo de sentimiento ni en los ejecutantes ni en la audiencia (…). Este fracaso no me impresionó en absoluto. Después de todo, estoy aún en fase de experimentación y voy orientándome a tientas. Sin embargo, pensándolo bien (…) los silbidos fueron en verdad excesivos.
Johannes Brahms. Carta a Joseph Joachim.

La razón dice que todos los adultos han tenido infancia, pero seguro que Vd. conoce gente que no puede imaginarse como jóvenes. Entre los compositores, Johannes Brahms es uno de los que parece anclado en una mediana edad eterna. Él mismo contribuyó a esa imagen, con sus largas barbotas. Se preguntará Vd. por qué estoy extendiéndome con el aspecto personal del compositor en vez de dedicarme a su música: Es porque aquí vamos a hablar de la obra de alguien que para muchos de nosotros nunca existió, el Johannes Brahms de los veinte años.

El Concierto para piano No. 1 nació en medio de una tormenta psicológica. Entre 1854 y 1858, sin ningún Dr. Freud disponible que consultar, Brahms llegó a un acuerdo consigo mismo escribiendo su música. Hoy diríamos que estaba afrontando su relación edípica con los sustitutos de sus padres, Robert y Clara Schumann. El no hubiera sabido lo que eso significaba. Pensaría que era un Romántico, tan confundido y frustrado en su amor como tantos otros jóvenes de su tiempo o de cualquier tiempo. Lo que le hacía distinto era poseer medios técnicos e intelectuales para expresar sus emociones.

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