Stravinsky: La consagración de la primavera (2*)

Joven Orquesta Nacional de España, Josep Pons.
26 de Junio de 2019

 

La idea para La consagración de la primavera le llegó a Stravinsky varios años antes de escribirla, como contaría más tarde. “Un día, cuando estaba terminando las últimas páginas de El pájaro de fuego en San Petersburgo, tuve una visión fugaz… Vi en mi imaginación un rito pagano solemne: los ancianos sabios, sentados en un círculo, observando a una muchacha que baila hasta morir. La están sacrificando para propiciar al dios de la primavera”  En 1913 dejó ir la visceral música propiciada por esta visión, y el resultado fue el estreno más notorio en la historia de la música moderna. Los silbidos empezaron solo unos segundos después que la música, y pronto Debussy rogaba en vano que la gente se calmara, mientras Ravel gritaba “Genio, Genio” en medio de una pelea a puñetazos y de gritos de protesta tan fuertes que los bailarines no podían escuchar la orquesta.

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Busoni: Divertimento para flauta y orquesta

Clara Andrada. OSCyL, Lucas Macías
3 y 4 de Mayo de 2019

En sus últimos años, mientras trabajaba en su austera y finalmente inacabada obra magna, Doktor Faustus, Ferruccio Busoni se tomó tiempo para escribir dos de las obras instrumentales más atractivas salidas de su pluma: el Concertino para clarinete, op. 48 (1918), y el Divertimento para flauta y pequeña orquesta, op. 52 (1920). De hecho, concibió estas dos obras como una especie de díptico musical; al escribir a su amigo Albert Biolley en 1920, le confió que el Divertimento era “un ‘apéndice’ del Concertino para clarinete, quizás más fantástico, pero quizás más viril también”. Como sugiere la palabra “viril”, el Divertimento representaba la mitad masculina de esta pareja musical, una combinación igualmente evidente en sus otras obras emparejadas de este período, como la Sarabande y el Cortège de 1918-19, que más tarde encontrarían un lugar en Doktor Faustus.

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