Mompou / Ros Marbà: Compostela

6 y 7 de Abril de 2017
OSCyL, Antoni Ros Marbà

Dedicada a Andrés Segovia, con quien coincidió como profesor en los Cursos Internacionales de Música de Compostela, Federico Mompou compuso en 1962 una Suite para guitarra inspirada en el folclore gallego a la que puso el nombre de esa capital. Años después, el maestro Antoni Ros Marbà se hizo cargo de la Real Filharmonía de Galicia, y en homenaje al amigo y maestro ya desaparecido y a la ciudad que le estaba acogiendo, reelaboró orquestalmente la Suite compostelana de forma muy fiel (aunque cambió el orden de los movimientos y suprimió el central, Cuna), poniéndole el título de Compostela.

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Sibelius: Sinfonía nº 2

OSCyL, Jesús López Cobos
30 y 31 de Marzo de 2017

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Sibelius es más interesante como compositor que como nacionalista. En última instancia, las cualidades que dan a su música su propio y bastante singular estilo -las vigorosas sonoridades y abruptas texturas, y el raro pero irresistible modo con que su música avanza- es el producto de su genio musical, no de su herencia finesa. Es cierto que, de pequeño, manifestó un sostenido interés en el Kalevala, la epopeya nacional finlandesa, y que conocía, amaba, y en ocasiones recordaba sus canciones populares natales cuando componía. Pero ni siquiera aprendió finlandés hasta su juventud (se crió en un ambiente doméstico en que se hablaba sueco), y su patriotismo fue alimentado no tanto por un paisaje y un orgullo innato como por haber entrado por su matrimonio en una poderosa y políticamente activa familia. Es precisamente porque la música de Sibelius no es obviamente nacionalista (en el sentido de las postales) por lo que es tan particularmente  profunda y evocadora, además de eterna y universal.

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Britten: Concierto para violín

Vilde Frang. OSCyL, Jesús López Cobos
30 y 31 de Marzo de 2017
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Antonio Brosa (La Canonja, Tarragona, 27 de junio de 1894 – Barcelona, 23 de marzo de 1979)

El Concierto para violín en re menor, fue la primera obra que Britten completó tras llegar a Estados Unidos, en 1939, y hay en ella un homenaje a maestros admirados: A Beethoven, presente ya en la percusión que inicia el concierto de Britten como lo hace el suyo,  a Prokofiev en el Scherzo y a Bach en la Passacaglia. Pero en el tono angustiado de los primeros compases se puede evocar también el Concierto para violín de Alban Berg, a cuyo estreno en el XIV Festival de Música Contemporánea de la Sociedad Internacional  celebrado en el Palau de la Música de Barcelona el 19 de Abril de 1936 había asistido Britten. Dos días después, sería él quien presentaría allí en público su Suite op.6  para violín y piano, interpetándola él mismo acompañado por Antonio Brosa. Y fue este violinista catalán  quien, además de asesorar a Britten durante su composición, estrenaría su Concierto para violín en Nueva York, con John  Barbirolli al frente de la Filarmónica de esa ciudad.

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Britten: Matinées musicales

OSCyL, Jesús López Cobos
30 y 31 de Marzo de 2017

Cualquiera que escuche las Matinées musicales de Britten sin estar al tanto de la naturaleza de esa obra podría pensar que alguien se estaba confundiendo, pues nada más inesperado y alejado del compositor inglés que esa música: Tan lejano como Rossini, pues suyas son realmente las cinco piezas que forman esta suite, la segunda de las dos que Britten arregló en sus primeros años a partir de temas de Rossini, en su mayoria de la colección de canciones reunidas bajo el título de Soirées musicales que el italiano compuso tras abandonar la ópera. De hecho, las Matinées de Britten fueron escritas a instancias del American Ballet Company para complementar la primera colección, titulada Soirées musicales como la obra de Rossini, y servir para la música de un ballet que se llamaría Divertimento, estrenado con coreografía de Balanchine en 1941

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Shostakovich: Sinfonía nº 14

Magdalena Anna Hofmann, Thomas Oliemans. OSCyL, Gordan Nikolic.
23 y 24 de Febrero de 2017

Lo que iba a ser una estrecha relación entre los dos compositores y entre los artistas anglo-soviéticos que interpretarían sus obras, se inició con el encuentro de Shostakovich y Benjamin Britten en 1960. El motivo de la visita de Shostakovich a Londres fue el estreno de su Concierto nº 1 para violoncello y el chelista Rostropovich y su esposa la soprano Galina Vishnevskaya se unirían al círculo de Britten y Shostakovich influyendo en composiciones de Britten como la Sonata para violonchelo y, desde luego, en el Requiem de guerra. La influencia soviética en Britten también fluyó en dirección contraria y la Sinfonía nº 14 de Shostakovich, además de estar dedicada a Britten, debe mucho al estilo musical del inglés, así como, obviamente, a las “Canciones y Danzas de Muerte” de Mussorgsky que Shostakovich había orquestado recientemente.

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