Busoni: Divertimento para flauta y orquesta

Clara Andrada. OSCyL, Lucas Macías
3 y 4 de Mayo de 2019

En sus últimos años, mientras trabajaba en su austera y finalmente inacabada obra magna, Doktor Faustus, Ferruccio Busoni se tomó tiempo para escribir dos de las obras instrumentales más atractivas salidas de su pluma: el Concertino para clarinete, op. 48 (1918), y el Divertimento para flauta y pequeña orquesta, op. 52 (1920). De hecho, concibió estas dos obras como una especie de díptico musical; al escribir a su amigo Albert Biolley en 1920, le confió que el Divertimento era “un ‘apéndice’ del Concertino para clarinete, quizás más fantástico, pero quizás más viril también”. Como sugiere la palabra “viril”, el Divertimento representaba la mitad masculina de esta pareja musical, una combinación igualmente evidente en sus otras obras emparejadas de este período, como la Sarabande y el Cortège de 1918-19, que más tarde encontrarían un lugar en Doktor Faustus.

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Korngold: Concierto para violín

Clara Jumi Kang. OSCyL, Vasily Petrenko
29 y 30 de Marzo de 2019

Erich Korngold (1897-1957) fue un compositor moderno con un toque romántico. Es considerado, junto con Max Steiner (Lo que el viento se llevó) y Alfred Newman (Cumbres borrascosas / La conquista del Oeste) como uno de los padres de la música de cine. Korngold provenía de una familia musical de Brno, entonces parte del imperio austrohúngaro. Fue un niño prodigio y Mahler lo alentó a estudiar con Alexander Zemlinsky, quien también había sido maestro de Schoenberg. Korngold escribió su primera partitura orquestal a los 14 años, y completó su primera ópera, Die tote Stadt, en 1920, cuando solo tenía 23 años. Fue un éxito internacional. En 1934 le pidieron ir a Hollywood para adaptar la música incidental de Mendelsohn para el Sueño de una noche de verano a la película del mismo nombre. La película fue innovadora para su época, con las mayores estrellas del momento actuando en la comedia de Shakespeare: Olivia de Havilland, Dick Powell y un muy joven Mickey Rooney como Puck.

A partir de 1935, Korngold creó virtualmente el terreno de la música de cine, tratando cada película como una ópera sin canto y otorgando a cada personaje un leitmotiv individual. Sus partituras son muy románticas y contienen ricas melodías con vocación de ser memorables. Después de la Segunda Guerra Mundial, Korngold se apartó de la música de cine para dedicarse a la música de concierto. Desafortunadamente, su estilo a la usanza clásica no estaba en consonancia con el gusto musical moderno y quedaba pasado de moda. Hoy, en cambio, se le reconoce como un compositor muy original y dotado.

Una de las primeras obras serias de Korngold fue el Concierto para violín. Lo compuso en 1945 y se lo dedicó a Alma Mahler, la viuda de Gustav Mahler, quien tanto había hecho por él al alentarlo como niño prodigio. Se estrenó en 1947, con Jascha Heifetz como solista. El mismo Korngold dijo a propósito de la interpretación de Heifetz:

A pesar de la exigencia de virtuosismo en el finale, la obra, con sus muchos episodios melódicos y líricos está pensada más para un Caruso que para un Paganini. No hace falta decir lo encantado que estoy de ver mi concierto interpretado por Caruso y Paganini en una sola persona: Jascha Heifetz.

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Sibelius: Sinfonía nº 1 (2*)

OSCyL, Jukka-Pekka Saraste
21 y 22 de Marzo de 2019

Pocas primeras sinfonías pueden atribuirse la audacia, el magisterio sinfónico y la originalidad de la de Jean Sibelius. Solo Brahms, Mahler y quizás Schumann pueden equipararse con él en este sentido. Este primer ensayo de Sibelius en el género, que fue también su primera composición abstracta mayor, empezó en Abril de 1898 y concluyó a principios de 1899. El propio compositor dirigió su exitoso estreno en Helsinki el 26 de abril de 1899. La sinfonía, la famosa Finlandia y dos de las Leyendas acumularon acogidas tan entusiastas que el gobierno finlandés otorgó al compositor una pensión de por vida para que pudiera dedicarse por completo a la composición. Sibelius no tenía todavía 36 años.

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Stravinsky: Apolo (Ballet)

Escuela Profesional de Danza de Castilla y León. OSCyL, Jukka-Pekka Saraste
21 y 22 de Marzo de 2019

Al encargar un ballet a Stravinsky, en 1927, Elizabeth Sprague Coolidge especificó que el tamaño de la orquesta debía limitarse a la capacidad del pequeño foso del Coolidge Auditorium, y que la duración de la obra no podía exceder la media hora. La elección del tema, así como la instrumentación se dejaron al compositor (que recibió unos honorarios de 1.000 dólares), y Stravinsky respondió con una idea que le había interesado desde hacía algún tiempo: Un ballet basado en la mitología griega e interpretado por lo que él describió como “la llamada escuela clásica” de danza.

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