Brahms: Sinfonía nº 2

OSCyL, Andrew Gourlay
26 y 27 de Mayo de 2017

Paseo Johannes Brahms (Pörtschach)

Tras haber necesitado muchos años para completar su Primera Sinfonía, Brahms produjo una segunda casi de la noche a la mañana. Esta tendencia a componer parejas de obras que se complementan una a otra se halla también en Beethoven, cuya Sinfonía “Pastoral” siguió a su Quinta de manera similar. La partitura de Brahms, de 1877, comparte otras características con la Sexta de Beethoven, como su carácter en buena medida bucólico, incluso rústico, y un folklórico y danzante tercer movimiento. El compositor escribió acerca del entorno en el que creó la Segunda Sinfonía (la aldea costera de Pörtschach): “…las melodías fluyen tan libremente que hay que tener cuidado de no pisotearlas”.

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Brahms: Sinfonía nº 1

OSCyL. Jukka-Pekka Saraste
21 y 22 de Octubre de 2016

johannes_brahms

Durante su vida, Brahms fue considerado como el principal heredero del legado musical de Beethoven, como el compositor que, más que ningún otro, se adentró en los ideales beethovenianos de mediados y finales del siglo XIX, de un exacerbado dramatismo musical en formas clásicas evolucionadas. (Esa opinión se sigue manteniendo generalmente hoy.) Las comparaciones con un artista tan grande como Beethoven pudieron ser halagadoras, pero también desalentadoras. En particular, el precedente del Beethoven sinfónico pesó sobremanera en la creación de la Primera Sinfonía de Brahms.

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Brahms: Sinfonía nº 4

Brahms

Aunque su catálogo enumera sólo cuatro sinfonías, Brahms escribió otras obras cercanas a ese género: Su Primer Concierto para piano lo planeó de hecho como una sinfonía, y al segundo (que es en cuatro movimientos) se le ha llamado una sinfonía con piano obbligato. Aunque la segunda y tercera sinfonías fueron presentadas en Viena, Brahms decidió probar su Cuarta Sinfonía fuera de la ciudad. Él mismo dirigió el estreno (en octubre de 1885) con la Orquesta de la Corte de Meiningen, y el público se mostró entusiasmado. Viena no fue tan receptiva cuando la obra se presentó allí un par de meses más tarde. El hecho es que, apenas diez años después de estrenar su primera sinfonía, Brahms había escrito la última. Dos años más tarde llegaba el Doble Concierto, cuyas dos partes para solistas (violín y violonchelo) nos recuerdan la vieja forma de sinfonía concertante, pero sinfonías no habría más.

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