Richard Strauss: Una vida de héroe

OSCyL, Andrew Gourlay
4 y 5 de Octubre de 2018

No se armó un gran escándalo cuando, poco antes de su estreno en 1899, se supo que Richard Strauss había escrito  Ein Heldenleben (Una vida de héroe) a propósito de él mismo. Y aquellos que se  horrorizaron no deberían haberse sorprendido; después de todo, Richard Strauss podía  tener muchos defectos, pero la excesiva modestia no era uno de ellos. Quizás habrían pensado de otro modo si se hubieran dado cuenta de que Strauss no se tomaba tan en serio ni a sí mismo ni a sus héroes; al presentar  Ein Heldenleben, había dicho: “Dado que la Eroica de Beethoven es tan extremadamente impopular entre nuestros directores y, por lo tanto, rara vez se interpreta, estoy satisfaciendo una necesidad imperiosa al componer un poema sinfónico de larga duración titulado Una vida de héroe, que desde luego no incluye ninguna marcha fúnebre, pero sin embargo es en Mi bemol y con mucha trompa, ya que las trompas son, después de todo, lo apropiado para el heroísmo “.

Continuar leyendo

Anuncios

Richard Strauss: Cuatro últimas canciones

4 y 5 de Octubre de 2018
Katherine Broderick. OSCyL, Andrew Gourlay.

Repartidas a lo largo de su vida, Richard Strauss compuso más de doscientas canciones, la primera a los seis años y la última a los 84, con un claro bache entre 1905 y 1917, los años en que, tras el éxito de Salomé, se concentró en la ópera. Entre las más excelsas, se hallan las publicadas póstumamente por el editor Ernst Roth bajo el título de Vier letzte lieder, “Cuatro últimas canciones”; cuatro canciones que no son realmente las últimas, pues en 1984 se halló el manuscrito de la auténticamente última Malven (Malvas) dedicada a una de sus sopranos favoritas, María Jeritza, “la querida María, esta última Rosa!” La etiqueta de “últimas” se ha seguido manteniéndo por la fuerza de la costumbre pero sin forzar demasiado la realidad, pues, al lado de ellas, Malven no pasa de la categoría de anécdota.

Continuar leyendo

Richard Strauss: Así habló Zaratustra (2*)

OSCyL, Lionel Bringuier
11 y 12 de Enero de 2018

Los momentos iniciales del Así habló Zaratustra de Richard Strauss se encuentran entre los más magníficos y famosos de toda la música. Sorprendentemente, tal vez, estos memorables sonidos fueron inspirados por un tratado filosófico. La alegoría de Friedrich Nietzsche de la que toma su título el poema sinfónico de Strauss no parecería una obra muy adecuada para inspirar una composición musical. En su libro, Nietzsche, hablando a través del sabio ficticio Zaratustra, predica una “aristocracia natural” de aquellos que, a fuerza de esfuerzo intelectual y “voluntad de poder”, pueden elevarse por encima de la mediocridad y el conformismo y llevar a la humanidad a una edad de oro. Esta era estaría marcada por la llegada de un tipo superior de persona, a la que Nietzsche dio el desafortunado nombre de Übermensch, o “Superhombre”.

Continuar leyendo

Richard Strauss: Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel (2*)

Antonio Méndez, OSCyL
19 y 20 de Octubre de 2016

Inicialmente, Strauss consideró que la historia del medieval alborotador Till Eulenspiegel era digna de un tratamiento operístico completo. Pero fuera que  todavía le escociese el fracaso de Guntram o que simplemente se lo pensara mejor, acabó logrando el justo equilibrio en 1895 con la concentración de energía y la concisión de los poemas sinfónicos. El personaje de Till se remonta (como poco) al siglo XV, en cuentos de pícaras desventuras y engaños.  Su leyenda juega en gran parte con la común creencia de que la avaricia se puede hallar en cualquier rincón de las casas de los poderosos y que denunciarlo es un don de  locos ingeniosos de buen corazón. La versión Strauss de las hazañas de Till se abre con expectación, como la primera página del cuento de un niño. Una vez que la escena ha sido correctamente presentada y el héroe identificado, el oyente sigue el destructivo camino de Till en el que arremete  igualmente contra trabajadores, pastores e intelectuales. Su empeño le lleva ante los jueces de la ciudad quienes, valorando las fechorías que ha cometido a lo largo de su vida, le encuentran merecedor nada menos que de la muerte. Till, fiel a su personaje hasta el final, deja ir una última frase burlona que la ejecución corta en seco de modo dramático. Con esta desagradable parte de la historia liquidada, Strauss emplea la última página del libro en recordar la primera, al asegurar a los que tengan la menor duda, que Till, independientemente de lo que acabamos de presenciar, sigue vivo.

Jeff Counts, Utah Symphony

Continuar leyendo