El gran final de la Novena de Beethoven cierra por todo lo alto una gran temporada

No hay otra obra más unánimemente querida ni que haya sobrevivido mejor a su éxito que la Novena de Beethoven, de modo que elegirla para cerrar la temporada del 25 aniversario de la OSCyL  parecía un acierto, y el lleno absoluto lo confirmaba. Pero Gourlay, en la temporada en que se ha hecho cargo de la orquesta, dirigió anoche una versión tan sorprendente como los comentarios en las notas del programa de Xoán M. Carreira, orientados a resaltar el espíritu comercial de Beethoven y su integración con los poderes establecidos. Esta novena no emergió de un pianísimo indefinido y tembloroso, sino con acordes claros y casi bruscos, como todo el primer movimiento, de una aspereza y agresividad nada habitual. El brillante segundo sonó de forma más convencional, aunque no sobrado de emoción, y el maravilloso tercero, carente de las imprescindibles matizaciones dinámicas, resultó lamentable. Sin alma, sin corazón, sin Beethoven. Afortunadamente, llegaron los contrabajos al rescate, tomaron el relevo las violas, se levantó el cuarteto vocal y el enorme coro, y la orgia de emoción y alegría que es el cuarto movimiento de la novena de Beethoven se adueñó del auditorio, con lo que esta estupenda temporada acabó en todo lo alto. Aunque sin ahuyentar la preocupación que algunos sentimos.

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Beethoven: Sinfonía nº 9, “Coral”

Elizabeth Watts, Clara Mouriz, Andrew Staples, Robert Hayward. Coros de Castilla y León, Jordi Casas Bayer. OSCyL, Andrew Gourlay.
22 y 23 de Julio de 2017
Beethoven en el estreno de su Novena Sinfonía

Beethoven en el estreno de su Novena Sinfonía

Tras concluir la Octava Sinfonía en el verano de 1812, pasaron casi 12 años antes de que Beethoven acabase otra. En comparación con su anterior productividad, durante esos años en realidad  no compuso mucho en ningún género. Superficialmente al menos, esos fueron años de cierta estabilidad política en Austria; Napoleón no volvería con otro ejército francés tras su desastrosa retirada de Rusia y el epílogo dramático de Waterloo. Pero 1812 fue el año de la “Inmortal Amada” de Beethoven y el del inicio del litigio por la tutoría de su sobrino Karl, que no concluyó hasta 1820; el litigio, porque los conflictos familiares continuaron.

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