Beethoven: Sinfonía nº 6, “Pastoral”

OSCyL, Chloé van Soeterstède
21, 22 y 23 de Octubre de 2021
La Sinfonía Pastoral de Beethoven, su Sexta. Bueno, hace lo que dice en la caja, ¿no? Un paseo sentimental por la campiña vienesa, una programática línea lateral en la evolución de Beethoven, una amable contrapartida al fuego y el azufre de la Quinta Sinfonía y a la bacanal de la Séptima.

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Tchaikovsky: Variaciones sobre un tema rococó

Daniel Müller-Schott. OSCyL, Chloé van Soeterstède
21, 22 y 23 de Octubre de 2021

El incondicional amor de Tchaikovsky a Mozart y la idealización del siglo XVIII son dos de las muchas facetas conflictivas de su compleja personalidad. Pasión y auto-dramatización coexistieron con precisión y elegancia. Su ópera La Reina de Picas evoca un mundo rococó, y muchas de sus piezas más cortas (musica para piano y canciones) sugieren a Haydn o Boccherini como modelos.

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Andrée: Obertura en Re mayor

OSCyL, Chloé van Soeterstède
21, 22 y 23 de Octubre de 2021

Elfrida Andrée fue una compositora sueca del siglo XIX, también conocida en su país natal como una pionera en la defensa de los derechos de la mujer. Andrée era la hija menor de Andreas Andrée, un político progresista y un profundo amante de la música, y su hermana mayor era la aclamada cantante de ópera Fredrika Stenhammar (1836-1880). Elfrida Andrée se educó en Estocolmo y en 1857 aprobó un examen que le permitió convertirse en organista profesional; pocas mujeres en Suecia habían tenido esta oportunidad antes de ese momento. Posteriormente, Andrée estudió composición con Ludvig Norman y Niels Gade, y en 1863, Andrée se convirtió en la primera operadora de telégrafos sueca, abriendo un mercado laboral que pronto se convirtió en una dedicación popular para las mujeres en Suecia. Desde 1867 hasta su muerte en 1929, Andrée fue la organista de la catedral en Götheberg, y en 1897, fue nombrada directora de los conciertos del Workers Institute de esa ciudad, estableciendo su reputación como la primera mujer sueca en dirigir una orquesta sinfónica. La dramaturga Selma Lagerlöf era una buena amiga de Andrée y escribieron juntas una ópera titulada Fritiof’s Saga (1898) que se presentó sin éxito a un concurso para una nueva obra a representar en la inauguración de la Royal Opera House de Estocolmo. No obstante, Andrée  extrajo de ella dos suites orquestales que se convirtieron en sus obras más conocidas. Andrée también compuso tres sinfonías, varias composiciones de cámara importantes y dos sinfonías para órgano, además de piezas para órgano y piano, misas corales en sueco, cantatas y canciones. Cuando Andrée murió a los 87 años, sus composiciones ya estaban encaminándose hacia el olvido. Pero desde la década de 1980, el trabajo de Andrée resurgió en su tierra natal, gracias a su solidez  técnica y a poseer un tono más expresivo que la música más típica de sus maestros, algo debido a su particular interés por la música francesa de su época (la de Franck y d’Indy, por ejemplo). Los manuscritos musicales de Elfrida Andrée se encuentran en la Statens Musikbibliothek de Estocolmo.

Uncle Dave Lewis, allmusic.com

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