Silins culmina triunfalmente el concierto ruso dirigido por Fedoseyev

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Cambió la sinfonía, la Séptima de Prokofiev en vez de la Sexta anunciada en el programa de la temporada, y cambió el orden, de modo que fue esta obra la que abrió el concierto, en una sobria y coherente versión en la que Fedoseyev mostró toda la melancolía y la tristeza que se oculta tras la aparente sencilla ingenuidad de este testamento musical, especialmente memorable el vals del segundo movimiento. Curiosamente, el director ruso optó por la coda optimista que Prokofiev quiso eliminar, el coletazo de un Pedro Eulenspiegel que no existe en la obra. Continuar leyendo

Prokofiev: Sinfonía nº 7

OSCyL, Vladimir Fedoseyev
17 y 18 de Noviembre de 2016

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En las décadas centrales del siglo XX, muchos compositores de Europa Occidental y América, tratando de romper definitivamente con el pasado, se alejaron del género más venerable de la música orquestal, la sinfonía. La escritura sinfónica y sus tradiciones se mantuvieron principalmente durante esos años en dos compositores soviéticos: Dmitri Shostakovich y Sergey Prokofiev. Este último músico completó su primera sinfonía en 1917, cuando tenía veintiséis años. La última llegó tras 35 azarosos años , durante los últimos meses de su creatividad.

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Prokofiev: Sinfonía nº 6

OSCyL, Vladimir Fedoseyev
17 y 18 de Noviembre de 2016
Prokofiev
Ahora nos regocijamos en nuestra gran victoria, pero todos nosotros tenemos heridas que no pueden ser curadas. Unos han perdido a seres queridos, otros han perdido su salud. Esto no debe olvidarse. (Prokofiev, a propósito de su Sexta Sinfonía)

Si la optimista Quinta Sinfonía de Prokofiev parecía anunciar el favorable final de la guerra y en sus propias palabras era un “himno dedicado al hombre  libre y feliz, a su gran poder, a su noble y puro espíritu”, la Sexta, más compleja y matizada, reflexiona sobre las heridas que esta dejaría en el pueblo ruso, y de hecho, aunque se estrenó en 1947, Prokofiev empezó a pensar en ella antes que en la Quinta, cuando el resultado de la guerra era todavía incierto, y la compuso en años de incertidumbre personal, con su salud muy afectada, problemas familiares. y la preocupante sombra de Stalin.

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Mussorgsky: Cantos y danzas de la muerte

Egils Silins. OSCyL, Vladimir Fedoseyev
17 y 18 de Noviembre de 2016

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Los Cantos y danzas de la muerte son un ciclo de cuatro canciones que Mussorgsky compuso en 1870 sobre poemas de Arseny Golenishchev-Kutuzov, un pariente lejano cuyo nombre ha pasado a la posteridad gracias a esas piezas en las que describe la muerte de un niño, la de un joven, la de un alcoholizado y la de un soldado. Compuestas para voz y piano, el propio Mussorgsky tenía intención de orquestarlas, pero esa labor fue llevada a cabo doce años después por Glazunov y Rimsky-Korsakov y más tarde, en 1962 por Shostakovich, para la soprano Galina Vishnevskaya*, un trabajo que más adelante daría pie a su Sinfonía nº 14. Y aunque posteriormente han escrito nuevas orquestaciones autores como Denisov, Aho y el español Ramón Lazkano, es la de Shostakovich, adaptada para bajos o barítonos, la que más a menudo se escucha.

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Mussorgsky: Amanecer sobre el río Moscova (Khovanshchina)

OSCyL, Vladimir Fedoseyev
17 y 18 de Noviembre de 2016
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Mussorgsky mencionó por primera vez el preludio de la ópera en una carta de agosto de 1873: “La Introducción (amanecer sobre Moscú, maitines con el canto del gallo, la patrulla, la retirada de las cadenas) y las primeras entradas en la acción ya están preparadas, pero no escritas”. El manuscrito (en partitura para piano) esta datado más de un año después, el 4 de septiembre de 1874. Este lentísimo ritmo de composición afectó a todo el proyecto, y Mussorgsky nunca completó el final del segundo acto y sólo dejó bocetos del  quinto. Del preludio hay versiones orquestales de Rimsky-Korsakov y de Shostakovich, ambos de los cuales “completaron” la ópera de Mussorgsky. Estructuralmente, se sustenta en un proceso de transformación temática en el que el material escuchado tras una breve figura ascendente introductoria, se desarrolla para representar las escenas descritas por Mussorgsky en su carta. La pacífica atmósfera parece no inquietarse por la historia que está a punto de desarrollarse en el transcurso de la ópera, lo que resalta el hecho de que la naturaleza y los acontecimientos de la vida cotidiana, regulados por el repique de las campanas de la iglesia, siguen su curso independientemente de las maquinaciones de la política.

John Mangum, Los Angeles Philharmonic

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