Parry: I was glad

Coro Hallé. OSCyL, Andrew Gourlay.
20 y 21 de Junio de 2019

Parry compuso dos obras para la coronación de Eduardo VII en 1902, el himno religioso God of All Created Things (Dios de todas las cosas creadas) y el himno laico I Was Glad (Me alegré), que  reflejan la solemnidad y la grandeza de la ocasión. I Was Glad, una de las obras más exitosas de Parry para coro y orquesta, se interpreta desde entonces en todas las coronaciones cuando entra el monarca. El texto, del Salmo 122, interpola una sección “Vivat” en la que el nuevo monarca es alabado y glorificado por su nombre. Aunque el lenguaje armónico de la música de Parry está inequívocamente empapado del romanticismo tardío, también está claro que el compositor era un heredero de la tradición de Henry Purcell. De hecho, una comparación de la obra de Parry con la música de Purcell para este mismo texto (para la coronación de Jacobo II en 1685) revela sorprendentes similitudes rítmicas y armónicas; aún así, la intensa y profunda emoción que impregna el tono de la obra posterior, refleja una modernización significativa de la tradición coral inglesa.

Bonnie Fleming, allmusic.com

Continuar leyendo

Anuncios

Vaughan Williams: Serenata a la música

Sara Fox, Kathryn Rudge, Andrew Staples, Mark Stone. Coro Hallé. OSCyL, Andrew Gourlay.
20 y 21 de Junio de 2019

Si la música es el alimento del amor, tocad

Poco se sabe acerca de las aptitudes y preferencias musicales personales de Shakespeare, pero una cosa es cierta: su arte verbal ha tenido a lo largo de los siglos un enorme impacto en el arte de la música. La gran cantidad de música generada por sus obras comienza con la música que debe escucharse como parte de ellas mismas; hay en su producción unas 300 indicaciones para que se interpreten distintos tipos de música. Podemos seguir luego con la llamada música incidental, es decir, la música escrita para enriquecer la obra teatral sin formar parte de la acción; el Sueño de una noche de verano de Felix Mendelssohn es quizás el ejemplo más conocido. Pero estas dos categorías señalan solamente el inicio de la música inspirada en la literatura de Shakespeare: no incluyen las muchas obras instrumentales con vida propia e independiente inspiradas en el inmortal bardo, o los cientos de óperas y ballets basados en sus obras, o los, literalmente, miles de canciones y obras corales que han puesto música a sus palabras. Un catálogo de música de Shakespeare, publicado en 1991, enumera más de 21, 000 obras inspiradas en Shakespeare, y ese número es sin duda sustancialmente más elevado hoy.

Continuar leyendo

Vaughan Williams: Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis

OSCyL, Andrew Gourlay.
20 y 21 de Junio de 2019

En su larga y gran carrera, Ralph Vaughan Williams compuso una música notable por su fuerza, nobleza y expresividad, representando, quizás, la esencia de la “anglicidad”. Recibió su formación musical de Charles Villiers Stanford y Hubert Parry en el Royal College of Music, de Max Bruch en Berlín y de Maurice Ravel en París. A principios del siglo XX, fue uno de los primeros en viajar al campo para recopilar canciones populares y villancicos, pasándolas al pentagrama para que las futuras generaciones pudieran disfrutarlas. Durante muchos años, Vaughan Williams dirigió y lideró el Festival de Música de Leith Hill y también fue profesor de composición en el Royal College of Music de Londres. A lo largo de su vida, evitó todos los honores con excepción de la Orden del Mérito, que le fue otorgada en 1938. En una vida larga y productiva, la música fluyó profusamente de su pluma creativa y apenas hubo un género musical que no fuese tocado y enriquecido con su trabajo, que incluyó nueve sinfonías, cinco óperas, música de cine, música de ballet y teatro, varios ciclos de canciones, música de iglesia y obras para coro y orquesta. Artista de extraordinaria energía creativa, Vaughan Williams continuó componiendo sin perder fuerza hasta su muerte a los 87 años.

Continuar leyendo

Holst: Los planetas (2*)

Coro Hallé. OSCyL, Andrew Gourlay.
20 y 21 de Junio de 2019

Ralph Vaughan Williams y Gustav Holst, Septiembre de 1921

Vaughan Williams describió en una ocasión Los Planetas (1914-1916), de Gustav Holst, como “el equilibrio perfecto” entre las vertientes mística y melódica de la naturaleza del compositor. Poco antes de su composición, Holst le dijo a un amigo: “Por regla general, solo estudio cosas que me sugieren música… Últimamente, los personajes de los planetas me han sugerido muchas cosas”. Normalmente conocido como miniaturista, Holst amplió su reputación cuando escribió esta obra de proporciones sinfónicas para una orquesta increíblemente grande. Conteniendo siete poemas sinfónicos, la composición, que es comparable en tamaño a las de Strauss, Mahler y Schoenberg, se convertiría en su obra más grande e importante. Acostumbrado a componer sólo con propósitos especiales, Holst se complació en esta obra con todo lo que le gustaba.

Continuar leyendo