Richard Strauss: Una vida de héroe

OSCyL, Andrew Gourlay
4 y 5 de Octubre de 2018

No se armó un gran escándalo cuando, poco antes de su estreno en 1899, se supo que Richard Strauss había escrito  Ein Heldenleben (Una vida de héroe) a propósito de él mismo. Y aquellos que se  horrorizaron no deberían haberse sorprendido; después de todo, Richard Strauss podía  tener muchos defectos, pero la excesiva modestia no era uno de ellos. Quizás habrían pensado de otro modo si se hubieran dado cuenta de que Strauss no se tomaba tan en serio ni a sí mismo ni a sus héroes; al presentar  Ein Heldenleben, había dicho: “Dado que la Eroica de Beethoven es tan extremadamente impopular entre nuestros directores y, por lo tanto, rara vez se interpreta, estoy satisfaciendo una necesidad imperiosa al componer un poema sinfónico de larga duración titulado Una vida de héroe, que desde luego no incluye ninguna marcha fúnebre, pero sin embargo es en Mi bemol y con mucha trompa, ya que las trompas son, después de todo, lo apropiado para el heroísmo “.

Ein Heldenleben es considerada como una sinfonía en un movimiento en la que se pueden discernir secciones bien definidas. En realidad, por más gigantesca que sea, mantiene de forma muy forzada pero aun reconocible la forma de sonata: exposición de temas [primer tema, transición y segundo tema], desarrollo de los temas, recapitulación y coda, que se corresponden con las seis secciones en que se divide:

El héroe. [1:01] Un tema épico para una obra épica, esta melodía abarca tres octavas y media y describe los muchos atributos del héroe, es decir, del propio Strauss.

Los enemigos del héroe. [5:30] Strauss se deleita pintando retratos musicales de los críticos que le habían reprendido. Los sonidos angulosos y puntiagudos son el cacareo y el siseo de quienes se quejaron de las modernas melodías del compositor. Strauss tuvo especial cuidado en representar a un tal Doktor Dehring, un crítico pedante que no pudo soportar que rompiera las reglas de la armonía: el nombre del buen doktor es lúgubremente anunciado por las tubas en quintas paralelas, un “error” armónico deliberado.

La compañera del héroe. [9:03] No es muy probable que Strauss fuera feminista en 1899, de modo que podemos perdonar el poco sensato título de este retrato musical de su esposa, que el violín representa atravesando distintos estados de ánimo; el autor anotó en la partitura indicaciones tales como “anhelo hipócrita”, “frívolamente”, “furiosamente”, “enojo” y “tierna y amorosamente”. A pesar de estos cambios de humor no demasiado halagadores, Strauss no deja duda alguna respecto a los sentimientos por su amada cuando la música se inflama en dúo de amor de enormes proporciones.

El héroe en el campo de batalla. [21:43] Las trompetas y los tambores anuncian que el Héroe, junto con su compañera, va a luchar contra sus adversarios. Los temas del héroe y de la compañera se combinan con los de los adversarios en un inmenso desarrollo contrapuntístico. La trascendental lucha tiene lugar, y como era previsible, el Héroe y su compañera salen victoriosos.

Las obras del héroe en la paz. [30:00] Mientras el héroe contempla sus logros, Strauss cita libremente sus propias obras: se escuchan temas de Don Juan, también de Así hablo Zarathustra, Muerte y Transfiguración, Don Quijote, Till Eulenspiegel y otros.

La retirada del héroe [35:35] y su consumación. [38:00] Al final, el héroe -y Strauss- han vencido al último de sus enemigos. Un breve retorno de los temas de los adversarios le recuerda al Héroe que sus victorias han sido a costa de burlas y envidias. Finalmente encuentra la paz interior, y todas las dudas, musicales o de otro tipo, se desvanecen.

Parece recomendable no tomarse demasiado en serio la historia de Ein Heldenleben, y quedarse con la increíble experiencia musical que subyace tras ella. Strauss nos ofrece un tour-de-force orquestal con una enorme gama de sonidos, desde combinaciones de música de cámara hasta el glorioso jaleo de una orquesta romántica en pleno apogeo. Ein Heldenleben es grande, audaz, emocionante, diabólicamente difícil de tocar, y terriblemente divertida, también.

Mark Rohr, Notas de un programa de la Fox Valley Symphony Orchestra
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3 Comentarios

    • Me gusto muchísimo, la obra y la interpretación. Vergonzosamente, no conocía Vida de héroe, y me dejó anonadado, el brutal lirismo marca de la casa y un final zarathrustiano a tope, ¡que grande Strauss! Y la orquesta, chapeau, porque si se perdieron, que ocasiones había con tanto contrapunto, yo no me enteré. Disfruté muchísimo. Todavía tengo reservas con Gourlay, pero lo ultimo de la pasada temporada, el Requiem, también me sonó a gloria. Quizás le va el estruendo; con los lied de Strauss, especialmente con los centrales, no me gustó nada.

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