Measha Brueggergosman y la OSCYL en la Sala de teatro experimental

Measha OSCYL

La dirección del Delibes habrá preferido tener abarrotada la sala de teatro experimental en vez de ver la sinfónica medio vacía, y el concierto se ha trasladado a esa sala. Con lo que, dada su  áspera acústica, lo ganado en ambiente se ha perdido en sonido.

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Measha Brueggergosman acompaña a la OSCyL

8 de Noviembre de 2014
Measha

Canta descalza porque la moda zapatera no presta mucha atención a la talla 44, y porque no quiere volver a sufrir en un escenario pensando en que ya no se siente los pies de lo que le duelen, y porque ella es una gran reina y nadie va a estar mirando sus pies y porque así se siente más cerca de la tierra. Nació Gosman, en 1977, pero cambió su apellido por Brueggergosman cuando se casó a los 21 años con un estudiante suizo llamado Markus Bruegger (que pasaba por su universidad y que luego hizo honor a su país de origen convirtiéndose en su manager), porque Gosmanbruegger sonaba muy basto. Ha vuelto con fuerza a la ópera, pero canta mucho en conciertos y recitales porque piensa que la ópera es el mayor arte del mundo pero también una ruleta rusa en la que pierde el control de lo que pasa. La escogieron para interpretar el himno olímpico en los Juegos de invierno de Vancouver en 2010 porque es actualmente la mejor soprano de Canadá y una diva mundialmente reconocida. Canta jazz, y pop y lo canta todo, porque la gente, los sitios, un personaje o un lenguaje poético, o el nacimiento de un hijo le hacen sentir que debe hacerlo. Dicen que es la heredera de Jessye Norman y que su forma de cantar atrae nuevo público a la ópera, y dicen que “posee la majestuosidad de una gran diva, pero con un trasfondo terrenal y erótico que las estrellas de la vieja escuela no proyectan”, y que “cuando abre la boca, esa impresión se confirma”. Su simpatía es arrolladora.

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