ESPECTÁCULO DEL CASALS CON MARTINU Y DE DANIEL STABRAWA CON BEETHOVEN

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No empezó demasiado bien el concierto con el Rondó de Schubert. Daniel Stabrawa, solista y director, no parecía ejercer su segundo papel, y solo se volvió hacia a la orquesta para controlar un momento de caos. Estuvo en cambio a la altura de su puesto de concertino de la Filarmónica de Berlín en los ritornellos, pero la orquesta sonó pastosa y la pieza de Schubert careció de toda su gracia. Luego, el protagonismo fue para el fantástico Cuarteto Casals y el Concierto de Martinú, una  traslación del concerto grosso barroco al lenguaje de más atribulados tiempos, con la que demostraron que la belleza y las emociones también nacen de la disonancia, en una interpretación abrumadora que entusiasmó al auditorio tanto como la propina, creo que un cuarteto de Bartok, sensacional.

La Cuarta de Beethoven en la segunda parte. Y Beethoven es como volver a casa por Navidad, sobre todo si la familia se lleva tan bien como se llevó ayer tarde y se lleva habitualmente la OSCyL. Tampoco se vió a Stabrawa, sentado en su puesto de concertino, hacer la menor indicación a los músicos, pero la interpretación fue tan maravillosa que, si no fuese por la labor en los ensayos, podría ponerse en entredicho la necesidad de directores. Faltaban algunos primeros solistas habituales en los contrabajos y en los vientos, pero la orquesta sonó  magníficamente, y al acabar, Stabrawa se dirigió como un rayo a felicitar al fagot Salvador Alberola, y luego al clarinete Angelo Montanaro y al flautista Gustavo Villegas que nos habían deleitado con las deliciosas conversaciones de Beethoven.  Y Stabrawa recogió los aplausos del público y de una orquesta visiblemente satisfecha con gran sencillez, siempre con la orquesta, tras lo que finalmente pudo entenderse también como una espectacular lección de antidivismo.

Martinu: Concierto para cuarteto y orquesta

Cuarteto Casals. OSCyL, Daniel Stabrawa
15 y 16 de Abril de 2016

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Bohuslav Martinů (1890 – 1959) es generalmente considerado como el mayor compositor checo surgido después de Leos Janacek (1854-1928). Sin embargo, hizo casi toda su carrera fuera de su tierra natal. Un momento crucial para su estilo fue cuando, en 1922, oyó en Praga algunos madrigales de la era isabelina interpretados por los English Singers. Martinu quedo profundamente impresionado por el libre fluir de las líneas polifónicas de los madrigales y adoptó un estilo polifónico similar que le introdujo con fuerza en el campo de la escuela neoclásica de composición que empezaba a florecer en París.

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Lección del Cuarteto Casals

Casals Delibes Valladolid

El padre de la fuga y el padre del cuarteto preparando el terreno para que el genio de la música culminase con el enorme KV 387 y anticipase a Beethoven, ese fue el regalo y la lección de este superlativo cuarteto que encantó al público que llenaba casi completamente la sala de cámara del Auditorio, un viaje por el camino de la fuga. Bach resultó muy austero; las perlas de la sesión fueron el Adagio del Op.20 nº 5 de Haydn, el Minuetto del KV 168, el Adagio KV 546, todo el KV 387 de Mozart… y todo el Beethoven que hay en Mozart.

La acústica de la sala que, como los mejores directores de cine, es tan buena que apenas se piensa en su influencia, tuvo también su responsabilidad en la satisfacción de los asistentes y en sus cálidos y prolongados aplausos, que el cuarteto agradeció con una transcripción de la Fantasía para cuatro violas de gamba de Purcell, presentada por Abel Tomás -que anoche ejerció siempre de primer violín- como “lo más disonante de la noche”. Con ella cerraron el círculo y un concierto magnífico, mostrando la modernidad de los orígenes.

Cuarteto Casals

28 de Noviembre de 2014
Cuarteto Casals

El Cuarteto Casals son Vera Martínez Mehner, violinista madrileña, los hermanos Abel y Arnau Tomas, violín y chelo, barceloneses, y, desde 2002, el viola Jonathan Brown, de Chicago. Su prestigio no ha hecho sino crecer desde la fundación del grupo en 1997 y hoy son reconocidos como una de las mejores formaciones del mundo. Escuchar en directo el maravilloso sonido de sus arcos barrocos y ser testigos de la complicidad que establecen durante sus interpretaciones es un auténtico privilegio.

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