Satisfacción general en el Concierto de homenaje al abonado

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La votación de los abonados eligió para su propio homenaje tres obras de música programática, seguramente más por su carácter romántico que por el narrativo, y el resultado, a juzgar por los aplausos que cosechó la orquesta, fue mucho más que satisfactorio. Y realmente, fue magnífica la interpretación de la Suite nº 1 de Peer Gynt, especialmente por la claridad y delicadeza del Amanecer y de la Danza de Anitra, y el Moldava fluyó luego muy bien, con las maderas capitaneadas por las flautas de Dianne Windsor y Pablo Sagredo saliendo airosas de su dificilísimo papel y con una escena de las ninfas de auténtico ensueño. Faltó cohesión en el clímax de las aguas turbulentas y quizás algo de pasión en el tema principal, como antes dramatismo en La muerte de Aase,  pero la primera parte fue en conjunto sobresaliente.

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Inauguración de la temporada 2016-1017 con un gran Jean-Efflam Bavouzet

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Las sesiones inaugurales de la temporada 2016-2017 han sido las de la primera actuación con la OSCyL de un pianista imponente, Jean-Efflam Bavouzet, que desde el primer acorde del Concierto para la mano izquierda de Ravel, plantó la música en el auditorio, la música excepcional, la que no depende solo de las notas de la partitura sino que parece estar creándose en ese momento y desborda emoción. Tanto daba si el concierto de Ravel era para una mano o para un solo dedo, lo importante no fue el virtuosismo de Bavouzet, que parecía tocar sin el menor esfuerzo, sino la musicalidad con que desgranó las notas de esa rica pieza. Bravo y gracias, pero una pena que entre el concierto y la Alborada del gracioso que interpretó  luego de propina, de forma igualmente magistral, su actuación apenas alcanzase la media hora: Es un pianista para escuchar durante horas.

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Campeones sin penaltis, la OSCyL y el Romanticismo

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Los pocos aficionados que han optado por el fútbol se han perdido otro triunfo de los de casa, con uno de esos programas románticos que garantizan el éxito a poco que sea bien interpretado. Y la OSCyL ha estado a su altura, salvando el mal primer tercio del Don Juan de Strauss, que, tras un magnífico arranque ha entrado en una fase de más ruido que música hasta que con el precioso lirismo del oboe de Sebastián Gimeno, corroborado por una gran intervención de las trompas, ha vuelto al buen camino. Luego, Andrew Gourlay, sustituto de Krivine en su segunda intervención en esta temporada en la que se estrenado como titular, se ha encargado de que las cuerdas sirvieran como se merece la bellísima Escena de amor del Romeo y Julieta de Berlioz, que ha impactado al Auditorio y habrá hecho preguntar a más de uno por las razones para que se programe tan poco, aquí una sóla vez y hace ya diez años.

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