Schoenberg: Peleas y Melisande

OSCyL, Juanjo Mena.
21 y 22 de Mayo de 2015.

Hacia el bosque II (Edward Munch)

El estreno de esta obra, que tuvo lugar en 1905 en Viena bajo mi dirección, causó gran malestar en el público y también entre los críticos. Los comentarios fueron inusualmente violentos y uno de los críticos sugirió meterme en el manicomio y mantener el papel pautado lejos del alcance de mis manos. Sólo seis años más tarde, bajo la dirección de Oskar Fried, la pieza fue un gran éxito, y desde entonces ya no irrita los oyentes.

Arnold Schoenberg

Pelleas und Melisande es el poema sinfónico que Arnold Schoenberg compuso a los 28 años inspirándose, por indicación de Richard Strauss, en la obra teatral del simbolista belga Maurice Maeterlinck para cuya escena había escrito música Gabriel Fauré, como más adelante haría Sibelius. Y, sin saberlo Schoenberg, cuando él empezaba su trabajo, estaba a punto de llegar a los teatros de ópera la Pelléas et Mélisande de Debussy. Continuar leyendo

Measha Brueggergosman y la OSCYL en la Sala de teatro experimental

Measha OSCYL

La dirección del Delibes habrá preferido tener abarrotada la sala de teatro experimental en vez de ver la sinfónica medio vacía, y el concierto se ha trasladado a esa sala. Con lo que, dada su  áspera acústica, lo ganado en ambiente se ha perdido en sonido.

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Measha Brueggergosman acompaña a la OSCyL

8 de Noviembre de 2014
Measha

Canta descalza porque la moda zapatera no presta mucha atención a la talla 44, y porque no quiere volver a sufrir en un escenario pensando en que ya no se siente los pies de lo que le duelen, y porque ella es una gran reina y nadie va a estar mirando sus pies y porque así se siente más cerca de la tierra. Nació Gosman, en 1977, pero cambió su apellido por Brueggergosman cuando se casó a los 21 años con un estudiante suizo llamado Markus Bruegger (que pasaba por su universidad y que luego hizo honor a su país de origen convirtiéndose en su manager), porque Gosmanbruegger sonaba muy basto. Ha vuelto con fuerza a la ópera, pero canta mucho en conciertos y recitales porque piensa que la ópera es el mayor arte del mundo pero también una ruleta rusa en la que pierde el control de lo que pasa. La escogieron para interpretar el himno olímpico en los Juegos de invierno de Vancouver en 2010 porque es actualmente la mejor soprano de Canadá y una diva mundialmente reconocida. Canta jazz, y pop y lo canta todo, porque la gente, los sitios, un personaje o un lenguaje poético, o el nacimiento de un hijo le hacen sentir que debe hacerlo. Dicen que es la heredera de Jessye Norman y que su forma de cantar atrae nuevo público a la ópera, y dicen que “posee la majestuosidad de una gran diva, pero con un trasfondo terrenal y erótico que las estrellas de la vieja escuela no proyectan”, y que “cuando abre la boca, esa impresión se confirma”. Su simpatía es arrolladora.

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Katarina Karnéus, Erik Nielsen y la OSCyL, un magnífico y emocionante concierto.

OSCYL 2-14

Con buen criterio, el orden del programa ha variado, empezando por las Variaciones para orquesta de Schoenberg. Es particularmente difícil para un aficionado valorar una orquesta cuando lo que interpreta es atonal y amelódico. Pero algo habrá hecho bien la OSCyL cuando la temida dodecafonía ha resultado tan atractiva y sugerente. Música democrática, no solo por el reparto de las notas, también por el equilibrio equitativo de los instrumentos, la orquesta como un pueblo siguiendo su camino iluminado por la luz de Bach. Y, desde luego, entender lleva a disfrutar. Con todo, para quien desconocieses como yo la OSCyL, los austeros y ásperos violines de Schoenberg no despejaban la incógnita principal. ¿Cómo sonaran las cuerdas, cómo será el alma de esta orquesta?

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Schoenberg: Variaciones para orquesta

OSCyL, Erik Nielsen
17 y 18 de Octubre de 2014

Schoenberg_-_Variations_for_Orchestra_op._31

No existe ninguna duda acerca del momento en que una persona comienza a gozar de una canción o de una danza. Es cuando empieza a cantar o a silbarlo: en otras palabras, cuando puede recordar la melodía.
Schoenberg

No serán muchos los que vuelvan a casa después de una audición silbando una melodía de las Variaciones para orquesta de Schoenberg, quien, sin embargo, dejó escrito que “la música debe ser un goce”. Pero es que recordar es solamente “el primer paso hacia la comprensión”, que sería la auténtica fuente del placer.

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Schoenberg: Lied der Waldtaube

Katarina Karnéus, OSCyL, Erik Nielsen
17 y 18 de Octubre de 2014
El viejo castillo de Gurre

Reconstrucción imaginaria de Gurre, castillo en las afueras de Elsinor (ciudad del famoso Kronborg de Hamlet), que fue residencia de los reyes daneses en el siglo XIV

La canción de la paloma del bosque, es uno de los Gurre-lieder, el ciclo de las Canciones de Gurre compuestas por Schoenberg entre 1900 y 1911 sobre los textos del poeta danés Jens Peter Jacobsen que, inspirados en antiguas leyendas medievales, narran el amor del rey Waldemar y la joven Tove, y la muerte de ésta ordenada por la reina Helvig, la esposa celosa. Su primera parte concluye con esta Voz de la paloma del bosque, el único pero tremendo pasaje para la mezzo en el que Tove, convertida en paloma, llora su propia muerte y denuncia a la asesina:  “¡He volado lejos, he buscado el dolor, lo he encontrado en abundancia! ¡Fue el halcón guerrero de Helwig quien despedazó cruelmente la paloma de Gurre!”. Y aunque la tercera parte de los Gurre-lieder muestran el inicio de la evolución de Schönberg hacia la dodecafonía, las dos primeras partes y esta canción en concreto, se inscriben todavía muy claramente en el post-romanticismo y son una preciosa joya para wagnerianos, straussianos y mahlerianos. Sus tres minutos finales sobran para comprender el por qué:

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