Sibelius: Sinfonía nº 1

Joven Orquesta Nacional de España, Manuel Hernández Silva
17 de Enero de 2017

sibelius-in-vienna-late-1880s

“La primera sinfonía es la música enérgica de un hombre joven.  El joven Sibelius no era débil, la música contiene toda la locura y la rabia del hombre”.
Osmo Vänskä

Jean Sibelius suele ser considerado, como la mayoría de los compositores nórdicos, como nacionalista, aunque esta misma descripción no parece aplicarse nunca a Richard Wagner, que tenía nociones mucho más definidas y peligrosas de nacionalidad que sus colegas del norte. Sibelius también se percibe como alguien muy interesado en representar el paisaje de su patria, lo que ha llevado a los críticos a encontrar en sus obras imágenes musicales de los bosques, el frío e incluso el silencio. Su última gran obra orquestal, Tapiola, ha sido adoptada por los ecologistas como una metáfora de la actual preocupación por la destrucción de la naturaleza.

La nación finlandesa y su paisaje son, sin embargo, cosas diferentes, y se podría argumentar que Sibelius estaba menos interesado en ser reducido a un embajador cultural o a un retratista musical que en reinventar la música orquestal.

Su primera sinfonía de 1899-1900 es fundamental en este sentido. Es parte de un grupo de partituras relacionadas con la lucha finlandesa por liberarse políticamente del Imperio ruso. (En el momento de su composición, Helsinki era la capital de un Gran Ducado autónomo de Rusia. El zar ruso, Nicolás II, intentó ejercer un mayor control político sobre Finlandia, lo que provocó una larga lucha por la independencia.) El músico James Hepokoski subraya estos factores al afirmar que la Primera Sinfonía encuentra a Sibelius forjando “un idioma musical obstinadamente separatista y regionalmente relevante”. Sin embargo, Sibelius también usa libremente de las técnicas de compositores no finlandeses como Brahms, Tchaikovsky e incluso Wagner.

La versión original de la Primera Sinfonía no sobrevive. Un perfeccionista obsesionado con las revisiones, se cree que el compositor quemó el manuscrito, dejando poca más información sobre sus primeros pensamientos acerca de la partitura que la mención de los escritores que inspiraron su extraño conjunto de escenas de la naturaleza, pinos nórdicos  buscando el clima disfrutado por palmeras del sur, por ejemplo. Los elementos “regionales” que Hepokoski identifica en la versión revisada incluyen referencias a fórmulas de recitación rítmica de cuentos épicos finlandeses y a los grupos de cinco notas (pentatónicos) de modo menor, encontrados en muchos géneros folclóricos.

Lo maravilloso de la partitura -y lo que distingue a Sibelius de otros sinfonistas de su generación- es la intrincada e innovadora estructura de los cuatro movimientos. La sinfonía comienza con un sorprendente y penetrante clarinete solo, el primero de varios pasajes aforísticos en los vientos.

El fundamento armónico de la escritura melódica tiende a ser estático, suspendido, como si el compositor quisiera que nos centrásemos en cada acorde como una sola sonoridad en vez de algo que forma parte de una progresión;

Esta práctica es más evidente en las notas sostenidas del segundo movimiento, el andante

y en los pizzicatos del tercer movimiento, scherzo.

Lo más notable es que la sinfonía es cíclica: el cuarto movimiento repite el material melódico de los tres primeros, aunque con diferente orquestación. Y se basa en el timbre y la textura orquestal, en vez de en patrones armónicos, como soportes estructurales.

Los oyentes deben fijarse también en como Sibelius aborda la forma sinfónica al revés, de dentro hacia afuera. En lugar de presentar melodías en exposiciones, fragmentarlas en secciones de desarrollo intermedio y luego reensamblarlas en recapitulaciones, el proceso se invierte: Sibelius tiende a comenzar y terminar con fragmentos que se cohesionan en la parte central.  Y pide al público que escuche la música desde otra perspectiva. Para Sibelius, la sinfonía era menos un vehículo para la narración dramática -con una conclusión triunfal o trágica- que una manera de explorar diferentes modos de ser en el mundo.

www.carnegiehall.org

Orchestre de Paris, Paavo Järvi
00.05 Andante, ma non troppo – Allegro energico
11:55 Andante (ma non troppo lento)
21:55 Scherzo. Allegro
27:25 Finale. Andante – Allegro molto – Andante assai
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2 Comentarios

    • Para complementar las tuyas. “Nadie es profeta en su tierra, excepto en Finlandia”… “ese pais que mirado en el mapa parece mayor de lo que en realidad es” 😀

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