Prohaska triunfa en Valladolid, a pesar de mis pesares

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Un enfervorizado público, y el de Valladolid suele ser comedido, arrancó una propina cuando los músicos ya se habían retirado. Y El duo Fear No Danger To Ensue del Dido y Eneas de Purcell, que Anna Prohaska presentó explicando que la segunda soprano sería la flauta de Antonini, me pilló en la última fila de la sala de cámara del Delibes. Donde, a pesar de su magnífica acústica, se hizo aún más patente que la potencia no es una de las virtudes de una cantante que, cuestión de gustos, tampoco me pareció a la altura de la fama que tan rápidamente ha logrado alcanzar, quizás porque esa es una limitación fácilmente superable en las grabaciones. Técnicamente irreprochable, anoche me resultó monótona, dramáticamente plana, e incapaz de transmitir la emoción que en cambio llegaba con los instrumentos del esplendoroso jardín armónico de Antonini, con una sensacional interpretación del Concerto grosso op. VI nº 8  de Handel cuya Allemande, con los compases finales del Lamento de Dido fueron para mí lo mejor del concierto y de muchos conciertos. Il Giardino eran anoche ocho violines, dos violas, dos violoncelos, un contrabajo, un fagot, una tiorba, un clavicémbalo y las flautas de Antonini. E hicieron honor a su nombre, un jardín en el que uno puede deleitarse atendiendo una por una a cada flor o dejarse envolver por el armónico y precioso conjunto. Destacar también su acompañamiento del Quando voglio de Sartorio, una preciosa Sonata a cuatro de Castello, y la Passacaglia de Rossi, con unas escalas descendentes perfectas para introducir el Lamento de Dido, que la tiorba interpretó de forma muy sentida.

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Crónica del concierto de Il Giardino Armonico y el Ensemble Barroco de la OSCyL (4/X/2014)

Giardino OSCyL

Los miembros de Il Giardino Armónico han resultado ser sólo tres, incluyendo a su primer violín y hoy director del conjunto, el brioso y siempre excelente Stefano Barneschi. El resto, diecisiete músicos de la OSCyL, sólo tres con apellido español, cuerda y contínuo de clave. El resultado, un barroco más sinfónico del que ahora se estila, en el que la atención ha sido más atraída por el conjunto que por el sonido y la individualidad de cada instrumento, intervenciones solistas al margen. El resultado, una estupenda hora y media en la sala de cámara, gozosamente repleta de un público de todas las edades que ha aplaudido todos los conciertos que nos han paseado por el barroco, desde el maestro Corelli hasta el gran Handel, con su operístico y maravilloso Concerto grosso en Si bemol mayor op.6 nº 7, seguramente el clímax de la sesión, pasando por el indispensable Vivaldi y acabando con la casi inevitable Follia de Geminiani. Memorables los diálogos de Barneschi con el otro violín de Il Giardino, Marco Bianchi, y los de los cuatro violines del primer concierto de Vivaldi, el RV 550, impresionante la fuerza con que el conjunto ha interpretado su otro concierto, el RV 157, en el que ha llamado poderosamente la atención el violoncelista Frederik Driessen, si es que merece destacarse el nombre de algún miembro de la OSCyl en un conjunto que ha estado a un gran nivel y que ha acabado mostrándose visiblemente satisfecho por el resultado de su colaboración. Que dure.

Miembros de Il Giardino Armonico y OSCyL

4 de Octubre de 2014

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Il Giardino Armonico es un grupo muy conocido en el universo de la música barroca, que existe desde hace más de veinticinco años. Su característica reside para mí en que, desde el principio, desarrollamos más y más nuestro lenguaje típico, un “sonido” que se puede reconocer inmediatamente, guste o no, pero que nos permite identificar al Giardino Armonico tras un par de notas de su música. Esto es algo muy importante hoy, en un mundo en el que todo tiende a parecerse. Y lo que es muy importante es el trabajo que hacemos con la retórica musical y especialmente con las articulaciones, el hecho de abordar el sonido en términos de lenguaje; queremos emitir una “t”, una “d”, una “l” o una “m” con nuestros instrumentos.
Giovanni Antonini

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