Vilde Frang, de nuevo excepcional

Ya fue candidata al primer puesto entre los estupendos solistas que nos visitaron hace un par de temporadas, y esta admirable joven noruega vuelve a optar al título tras su trabajo con el Concierto para violín de Britten, una de esas obras que, interpretada como ha hecho ella, corta el aliento. Y ni una respiración se ha oído mientras sonaba su cadenza, ni durante los largos segundos de silencio en que el público se ha mantenido tras su sobrecogedor final. Todas las notas y todos los sonidos que han brotado de las cuerdas, frotadas, pulsadas y percutidas de su violín, se han sumado para narrar con enorme sensibilidad y madurez esa historia de temor y sufrimiento, contando con la colaboración de una grandísima orquesta que, dirigida magistralmente por López-Cobos, ha sabido entrelazarse de forma casi mágica con ella, haciendo recordar los versos de la canción de Moustaki, “yo no sé dónde empiezas, tú no sabes dónde acabo”. No ha habido propina, ni se pedía, ni procedía, porque los aplausos que les han hecho salir cinco veces (y no han sido más porque la orquesta se ha retirado) no perseguían una propina, muy poco adecuada tras lo que se acababa de vivir. Pero que vuelva pronto, por favor. Continuar leyendo

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