Reinecke: Concierto para flauta y orquesta

Emmanuel Pahud. OSCyL, Lucas Macías
3 y 4 de Mayo de 2019

Carl Reinecke fue un virtuoso pianista y profesor cuyas interpretaciones admiraron Franz Liszt y Clara Schumann y entre cuyos alumnos se encontraba la hija de Liszt, Cosima (futura esposa de Richard Wagner) y, en composición, el joven Edvard Grieg. Hoy, Reinecke es más conocido por sus obras para piano, por su Sonata para flauta (“Ondina”) y por este Concierto en Re mayor, que es casi el único Concierto de flauta romántica todavía en el repertorio (el siguiente notable es el de Saviero Mercadante en Mi menor, compuesto casi 90 años antes!). El hecho de que el gran concierto en Re, escrito en 1908 [a los 84 años, dos antes de su muerte], se considere totalmente romántico, es una clave para entender la música de Reinecke, muy anticuada en su época, arraigada al lenguaje de principios del siglo XIX de Felix Mendelssohn y Robert Schumann. Pero, aunque no un vanguardista, Reinecke era un excelente artesano con un sutil oído para la melodía y la armonía. El Concierto para flauta lo muestra en su mejor momento y ofrece un sabor más suave en medio de las aguas salobres de principios del siglo XX, donde el tradicionalismo aún se mezcla con el post-romanticismo y el emergente modernismo.

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Mozart: Concierto para flauta y orquesta nº 1

Emmanuel Pahud. OSCyL, Gustavo Gimeno
10 y 11 de Marzo de 2016
Joven con flauta (George Romney)

Joven con flauta (George Romney)

En una carta fechada el 10 de diciembre 1777, Mozart informaba a su padre desde Mannheim de que Johann Baptist Wendling, primer flautista de la famosa Orquesta de Mannheim, había sido contactado por un acaudalado hombre de negocios holandés llamado de De Jean, que estaba dispuesto a pagar 200 florines por tres conciertos para flauta fáciles y cuatro cuartetos de flauta para su propio uso [200 por obra]. Mozart aceptó el encargo, que debía estar listo antes de que De Jean fuese a París a mediados de febrero de 1778. El día antes de que el holandés llegase, Mozart había entregado solamente tres cuartetos y dos conciertos, por los que se le pagaron sólo 964 florines. El compositor, que estaba siendo presionado por su padre para continuar su propio viaje a París con su madre, se deshizo en excusas, escribiendo de nuevo a Salzburgo el 14 de febrero: “No es raro que haya sido incapaz de acabarlos, porque no he tenido ni una hora de calma aquí… Por otro lado, usted sabe que puedo ser un inútil cuando me veo obligado a escribir para un instrumento que no soporto. “

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