Schumann: Concierto para violín

Isabelle Faust. OSCyL, Andrew Gourlay
26 y 27 de Mayo de 2017

Jelly D’Aranyi, violinista sobrina nieta de Joachim, que aseguró que los fantasmas de su tío abuelo y del mismo Schumann le habían instado a buscar y hacer público su hasta entonces oculto Concierto para violín.

El 21 de septiembre de 1853, Schumann escribió en su diario: “He empezado una pieza para violín”. El 1 de octubre anotaba que el “Concierto para violín estaba terminado”, y el día 3 del mismo mes la obra estaba completamente orquestada. Este record supone el último momento verdaderamente productivo y feliz del compositor. Quiso presentar el Concierto para violín en Düsseldorf, pero al renunciar a su puesto de director allí, resultó prácticamente imposible. Una gira de conciertos y su trabajo como crítico musical convirtieron en asunto de importancia secundaria la planificación de su estreno. Finalmente, el inicio de su enfermedad mental eliminó toda esperanza de programar ese concierto, cuya saga continuó mucho después de la muerte del compositor.

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Schumann: Pieza de concierto para cuatro trompas

José M. Asensi, Carlos Balaguer, Emilio Climent y Martín Naveira. OSCyL, Jesús López Cobos
16 y 17 de Marzo de 2017

cuatro-trompas

Para los compositores alemanes del siglo XIX, el sonido de la trompa evocaba un ambiente de magia, el heroísmo o la fantasía estrechamente vinculados al el espíritu romántico de su época. Robert Schumann usó prominentemente la trompa en algunas obras. La más importante es su Konzertstück para cuatro trompas y orquesta, compuesta en 1849. Esta obra es esencialmente un concierto con cuatro solistas, y Schumann le dio el tradicional formato de concerto en tres movimientos con el patrón rápido-lento-rápido.

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Schumann: Obertura Manfred

OSCyL, Jesús López Cobos
16 y 17 de Marzo de 2017

Manfred y Astarte, de R. Schumann (Henri Fantin-Latour)

El padre de Robert Schumann, August, fue un respetado editor que publicó una bonita colección de ediciones de bolsillo de Goethe, Schiller y Byron, entre otros. Como su padre, Robert era tímido y aficionado a los libros en su juventud; creció leyendo los clásicos y se mostró muy interesado en llegar a ser él mismo un escritor. Aunque ocasionalmente trabajaba para su padre, Robert quería tocar y componer música, y así fue el único de cuatro hermanos que finalmente abandonó el negocio familiar.

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