Gershwin: Rhapsody in blue

Michel Camilo. OSCyL, Andrés Salado
21 de Febrero de 2019

Gershwin y Whiteman

El deseo de Gershwin de emplear el jazz en un contexto más serio que el habitual se manifestó pronto en su carrera. Pero al escribir la ópera de un acto Blue Monday a principios de los 20, se puso una meta que estaba un poco más allá de sus posibilidades. Sin embargo, aunque Monday fue un fracaso, la obra sirvió para reorientar al compositor en su camino. Al ver la ópera, el líder de banda de jazz Paul Whiteman se entusiasmó tanto que encargó a Gershwin una pieza de concierto en el idioma del jazz para un programa de música estadounidense que planeaba presentar, y Gershwin, aunque al principio se mostró reacio a aceptar lo que él pensaba que era un reto demasiado difícil, fue animado a asumirlo. Como explicaría más tarde, “Fue en un tren … cuando de repente oí, e incluso vi sobre el papel, la construcción completa de la Rapsodia en Blue, de principio a fin. La escuché como una especie de caleidoscopio musical de Estados Unidos, de nuestro vasto crisol, de nuestra incomparable energía nacional, de nuestra locura metropolitana. Cuando llegué a Boston tenía una trama definitiva de la pieza, diferenciada de su propia esencia”.

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Piazzolla: Suite

Paquito D’Rivera. OSCyL, Carlos Miguel Prieto
16 y 17 de Enero de 2020

Una suite compuesta por tres piezas del gran Astor Piazzolla, un “verdadero genio de la música del siglo XX” que, en palabras también de Paquito D’Rivera “cambió el rostro del tango para el mundo”: Revirado [1:05:20], en un arreglo de Freiberg, el desolador Oblivion [1:10:48], y Libertango [1:15:45] en un excitante arreglo de Giraudo que pone en su lugar a la versión vocal con que impactó Grace Jones a principios de los 80.

 

Mozart / D’Rivera: Adagio

Paquito D’Rivera. OSCyL, Carlos Miguel Prieto
16 y 17 de Enero de 2020

Paquito D’Rivera, a partir del Adagio del Concierto para clarinete de Mozart, que tan popular se hizo al aparecer en Memorias de Africa. Huelga decir que cualquier comparación está fuera de lugar, porque como dice el músico cubano, el lo interpreta como debe ser. Y su arte y su simpatia rinden a cualquier auditorio, tanto si lo toca más jazzisticamente con un quinteto

como si lo hace acompañado de una gran orquesta sinfónica, en forma de blues al estilo de Nueva Orleans, ciudad natal de Mozart según ha descubierto él mismo.