Haydn: Concierto para cello nº 1

Pablo Ferrández. OSCyL, Jukka-Pekka Saraste
21 y 22 de Octubre de 2016

Haydn

Hasta 1961, sólo hubo un concierto para violonchelo de Haydn, en Re mayor, muy apreciado tanto por el público como por los violoncelistas al ser la única obra de su género del gran triunvirato clásico vienes, pues ni Mozart ni Beethoven escribieron conciertos para violonchelo. Un concierto para violonchelo anterior, en Do mayor, desaparecido durante la vida del compositor, se había dado por perdido. Ese concierto estaba registrado en los dos catálogos del propio Haydn: El “Proyecto de catálogo”, iniciado en 1765 y con adiciones periódicas, y el  “Catálogo completo” de 1805, descorazonadoramente titulado “Una lista de todas las composiciones que puedo realmente recordar haber compuesto desde los dieciocho hasta mis  setenta y tres años” (lo cual no inspira precisamente mucha confianza sobre su exhaustividad)

Pero en 1961, Oldřich Pulkert, el archivero de Museo Nacional de Praga, descubrió una colección de partituras del Concierto para violonchelo en Do mayor perdido durante casi dos siglos. Las partituras fueron aparentemente escritas por Joseph Weigl, el primer violonchelista de la orquesta de Haydn entre 1761 y 1768. (La racha de descubrimientos de Haydn continuó. Una misa datada en 1768 y perdida durante más de doscientos años, fue presentada en 1983, siendo ampliamente considerada como el acontecimiento más interesante en las modernas investigaciones de Haydn desde el descubrimiento del concierto para cello en Do mayor. Luego, en 1993, seis sonatas para teclado -entregadas a un profesor de música local por una anciana en Münster, Alemania- fueron proclamadas inmediatamente como genuinas y casi al mismo tiempo consideradas falsas.)

Las frecuentes revelaciones de los modernos estudiosos de Haydn no han atenuado nuestro placer por la propia nueva música hallada. Esta partitura es tan atractiva como la de cualquiera de los conciertos que Haydn escribió, incluyendo el popular Concierto para trompeta en Mi bemol, y es una bienvenida y digna compañera del Concierto en Re mayor. A diferencia de cualquiera de esas piezas, el concierto en Do mayor es una obra de juventud, escrita durante los primeros cuatro años en que Haydn trabajó para la familia Esterházy, cuando a menudo favorecía a sus intérpretes con destacados solos en sus sinfonías y obsequiaba a sus mejores músicos con conciertos escritos pensando en ellos. Este concierto para violonchelo fue compuesto para Weigl, un buen amigo, y, a decir de todos, un excelente músico. No sabemos cuándo lo tocó por primera vez.

Aunque la forma de concierto nunca le resultó a Haydn tan agradable o estimulante como a Mozart, sus mejores obras en el género, como el Concierto para violonchelo en Do mayor, son piezas muy convincentes, siempre sensibles a las capacidades del instrumento solista y tan brillantemente elaboradas de principio a fin como las sinfonías. Ciertamente, este efusivo Moderato, con su triunfal energía y su lirismo, es tan impresionante como la apertura de cualquiera de las primeras sinfonías de Haydn.

Y el movimiento lento, una elocuente aria para violonchelo con acompañamiento de cuerdas, sería bienvenido en cualquiera de las óperas que Haydn no tardaría en escribir para la corte de Esterházy.

Si el movimiento final es el que hoy día nos suena más a Haydn, es porque reconocemos el encanto del agudo ingenio y la sensatez que caracterizan a su mejor música conocida.

Phillip Huscher, notas de un programa de la Orquesta Sinfónica de Chicago.

-♦-

Lo tiene todo: una técnica espléndida, una profunda musicalidad y un carisma arrollador  (Christoph Eschenbach)

Nacido en Madrid en 1991, en una familia de músicos, Pablo ingresó con tan solo 13 años en la prestigiosa escuela Superior de Música Reina Sofía donde estudió con Natalia Shakhovskaya. Posteriormente continuó sus estudios en la Kronberg Academy (Alemania) donde se ha formado con Frans Helmerson, gracias a la Fundación Casals y a Juventudes Musicales de Madrid.

Recientemente galardonado con el premio ICMA 2016 al “Joven Artista del Año”, Pablo Ferrández hizo historia siendo el primer español premiado en el prestigioso XV International Tchaikovsky Competition.  Elogiado por su autenticidad, Pablo es considerado por la crítica como “uno de los mejores violonchelistas” (Rémy Louis, Diapason Magazine) y es descrito como “un solista que siempre pone sus cualidades al servicio del compositor.” “La vanidad personal es ajena a Ferrández” (jurado del Rheingau Festival Award).

Pablo Ferrández toca el Stradivarius “Lord Aylesford” (1696) gracias a la Nippon Music Foundation.

 

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