Emelyanychev debió mostrar la partitura de Adams

OSCYL-PROGRAMA-10-15-16

El jovencísimo director recogió del atril la partitura de Adams, y cuando parecía que iba a mostrarla para que recibiese los aplausos del público, abandonó con ella la sala. Pero seremos muchos los que no recordaremos esa velada por su apellido sino por el del autor de esa tremenda y fascinante Harmoniehlere que nos tuvo clavados a las butacas del Delibes. Su belleza y su fuerza contrastaron de modo casi cruel con el Concierto para piano de Tchaikovsky que en la primera parte había interpretado Saleem Ashkar sin lograr transmitir mayores emociones, algo de lo que puede culparse a su disperso primer movimiento, pero también a una interpretación muy poco delicada del Andante, tanto por parte suya como de la orquesta. Mejor en el arrebatador movimiento final, el pianista correspondió a los grandes aplausos con una efectista y más lenta que auténticamente sensible lectura de la primera de las Escenas de niños de Schumann.

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