Prohaska triunfa en Valladolid, a pesar de mis pesares

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Un enfervorizado público, y el de Valladolid suele ser comedido, arrancó una propina cuando los músicos ya se habían retirado. Y El duo Fear No Danger To Ensue del Dido y Eneas de Purcell, que Anna Prohaska presentó explicando que la segunda soprano sería la flauta de Antonini, me pilló en la última fila de la sala de cámara del Delibes. Donde, a pesar de su magnífica acústica, se hizo aún más patente que la potencia no es una de las virtudes de una cantante que, cuestión de gustos, tampoco me pareció a la altura de la fama que tan rápidamente ha logrado alcanzar, quizás porque esa es una limitación fácilmente superable en las grabaciones. Técnicamente irreprochable, anoche me resultó monótona, dramáticamente plana, e incapaz de transmitir la emoción que en cambio llegaba con los instrumentos del esplendoroso jardín armónico de Antonini, con una sensacional interpretación del Concerto grosso op. VI nº 8  de Handel cuya Allemande, con los compases finales del Lamento de Dido fueron para mí lo mejor del concierto y de muchos conciertos. Il Giardino eran anoche ocho violines, dos violas, dos violoncelos, un contrabajo, un fagot, una tiorba, un clavicémbalo y las flautas de Antonini. E hicieron honor a su nombre, un jardín en el que uno puede deleitarse atendiendo una por una a cada flor o dejarse envolver por el armónico y precioso conjunto. Destacar también su acompañamiento del Quando voglio de Sartorio, una preciosa Sonata a cuatro de Castello, y la Passacaglia de Rossi, con unas escalas descendentes perfectas para introducir el Lamento de Dido, que la tiorba interpretó de forma muy sentida.

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Anna Prohaska canta Dido y Cleopatra

Anna Prohaska. Il Giardino Armonico, Giovanni Antonini
12 de Diciembre de 2015

Dido, la fundadora y reina de Cartago que en la obra de Virgilio se suicida porque Eneas, a quien ha acogido cuando huía de Troya, se plantea dejarla para obedecer a los dioses y partir hacia Italia para fundar un nuevo reino. Y Cleopatra, última reina del antiguo Egipto, aliada y amante de Julio Cesar y esposa luego de Marco Antonio, quien se suicida al recibir las falsas noticias de su muerte tras seguirla escapando de Accio, y famosísima suicida ella también, cuando poco después comprueba que Augusto no va a ceder a su capacidad de seducción. Dos personajes ampliamente tratados por la música, y muy especialmente por la música vocal del barroco, lo que permite configurar sin dificultades una docena de recitales para una soprano. Y si el programa es el mismo que el anunciado para su actuación en la Laeiszhalle de Hamburgo del 4 de este mes de Diciembre, la soprano Anna Prohaska cumplirá con lo imprescindible: When I am laid in Earth, el Lamento de Dido de la ópera de Purcell, y el Se pietà que canta Cleopatra, como acertada incursión, ya que es la única, en el Julio Cesar en Egipto de Handel. Dos cumbres de la historia de la música que no necesitan presentación y justificarían por si solos la asistencia al recital:

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