Beethoven: Triple Concierto (2*)

Eric Silberger, Varvara, Arnau Tomàs. OSCyL, Alexander Polyanichko.
5 y 6 de Abril de 2018

El Triple concierto es una obra única dedicada a una formación que gustaba mucho al autor: en el catálogo de Beethoven hay 11 obras para violín, violonchelo y piano, un conjunto muy habitual en las casas particulares centroeuropeas del momento y para el que los editores pedían obras constantemente, para proveer a los músicos, profesionales o aficionados, de partituras nuevas. Uno de los mecenas de Beethoven de más alto linaje fue el archiduque Rodolfo, el último de los hijos del emperador Leopoldo II, que también era alumno suyo de piano (y al que dedicó el Trío Archiduque). Este personaje fue el encargado de tocar la parte de piano del Triple concierto, una obra que dedica la parte solista a un grupo de tres instrumentos (al estilo de los concerti grossi de Vivaldi) y que la contrapone a una orquesta sinfónica generosa (de hecho, hay quien lo ve más como una sinfonía concertante que como un concierto). Se estrenó en 1808 y se catalogó justo después de la Sinfonía “Heroica” y antes de la Sonata “Appassionata”. El Triple concierto tiene un encanto muy especial, sea por su condición de obra única en el repertorio sinfónico, sea por el extraordinario papel asignado al violonchelo (nada habitual en la época, en la que hacía básicamente el papel de acompañamiento), sea ​​por la ligereza y la perfección del último movimiento (Rondo alla polaca), un guiño al destinatario de la obra, el príncipe polaco Lobkowitz.

David Puertas Esteve, notas de un programa de la OBC

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