Szymanowski: Concierto para violín nº 1

14 y 15 de Noviembre de 2019
Roberto González-Monjas. OSCyL, Andrew Gourlay.

Nacido en Ucrania en una familia de nobles terratenientes que se establecieron allí después de la escisión de Polonia, Szymanowski sufrió un importante accidente cuando era niño. Una lesión grave en sus piernas lo dejó inmovilizado durante años y afectó significativamente su crecimiento físico y el desarrollo de su personalidad. Imposibilitado para asistir a la escuela, fue educado en cultura general y musical en su casa. Recibió clases particulares de armonía y composición de dos profesores del Instituto de Música de Varsovia, y en 1905 se unió a un grupo de compositores autodenominados “Jóvenes Polacos en Música”. El portavoz principal del grupo, Stanisław Przybyszewski, expresó tajantemente sus ideales: “El arte no tiene un objetivo, es un objetivo en sí mismo; El arte está por encima de la vida, penetra en la esencia del universo, se convierte en la religión más elevada y el artista se convierte en su sacerdote “.

Las opiniones de “Young Poland” influyeron decididamente en el espíritu creativo de Szymanowski, y parte de su música más cautivadora representa una conmovedora retirada del mundo. Particularmente, representa un escape a un paisaje interior de imágenes exóticas que a menudo se inspira en las mitologías griegas y árabes. Él personalmente visitó Sicilia con su amigo Stefan Spiess en 1911, e hicieron un viaje significativo al norte de África en 1914, viajes que no solo alimentaron su fascinación por la cultura de Oriente, sino que también afirmaron su homosexualidad.

No apto para el servicio militar, compuso una cantidad considerable de obras entre 1914 y 1917. Szymanowski estudió la cultura islámica, el drama y la filosofía griega, y produjo obras musicales de gran originalidad y diversidad de estilo, sin embargo, la Revolución de Octubre y la destrucción de bienes se enfrentaron brutalmente con las realidades de la guerra y la enfermedad, con la “fuerza cínica de los hechos brutales”.

Georg Predota, Interlude

 

El concierto para violín nº 1 que Szymanowski compuso en 1916 en la ciudad polaca de Zarudzie, es reconocido como el primer concierto para violín moderno; Alban Berg escribiría el suyo en 1935. En vez de armonías y escalas en los modos mayor y menor tradicionales, Szymanowski nos presenta una declaración poética basada en la calidad cantora del sonido del violín. También emplea sonoridades desconocidas procedentes de culturas orientales entretejidas con terceras menores y semitonos, descubrimientos culturales que hizo en Sicilia y con el escritor Witkacy, y que también enriquecen el concierto. Las líneas melódicas emergen sin resolverse necesariamente en una nota tónica tradicional; las líneas musicales adquieren forma a través de la tensión y la relajación. El concierto transcurre sin pausas para definirlos movimientos. El lenguaje musical de Szymanowski logra un sentido narrativo sin hacer referencia a eventos específicos: los estados de ánimo no sugieren romances o tragedias humanas, pero son intensos. Si el oyente se entrega a esta música, que parece llegar a los sentimientos más importantes para nosotros como individuos, vivirá una experiencia muy personal.

Utah Symphony

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