Wagner: Preludio al Acto III de Los maestros cantores de Núremberg

OSCyL, Andrew Gourlay
3 y 4 de Octubre de 2019

Die Meistersinger von Nürnberg siempre se ha separado del resto de la producción de Wagner porque, en su superficie, es una ópera cómica, pero puede compararse con pocas óperas cómicas, al margen de las de Mozart, al ser esencialmente seria y conmovedora. El compositor y crítico estadounidense Virgil Thomson dijo que “todo es en ella directo y humano, cálido, sentimental y realista. Es única entre las obras teatrales de Wagner en el sentido de que ninguno de sus personajes toma pociones o se mezcla con la magia “. Wagner escribió Die Meistersinger en medio de una depresión, financiera y emocional. Tras haber abandonado el trabajo en El anillo, la mayor empresa de su carrera, con pocas esperanzas de llevarla al escenario, produjo dos obras maestras de enorme éxito, Tristán e Isolda (posiblemente la partitura más importante de un siglo lleno de obras maestras) y Los maestros cantores de Núremberg.

Die Meistersinger cuenta la historia, en palabras de Thomson, de una “tierra de nunca jamás en la que los zapateros dan lecciones de canto, los presidentes de las sociedades musicales ofrecen a sus hijas como premios en los concursos musicales, y los críticos de música creen en las reglas de composición y son acosados por las muchachas preferidas de los jóvenes compositores”. A pesar de todas las travesuras y toda la frivolidad, Die Meistersinger incluye parte de la música más conmovedora de Wagner. “Río y lloro mientras la escribo”, dijo el propio Wagner, y desde entonces son muchos los oyentes que reaccionan de modo similar.

En el preludio del tercer acto,  encontramos a Hans Sachs, el sabio zapatero de Wagner, en su taller, perdido en sus pensamientos. Es la mañana del gran concurso de canto que decidirá el destino de los protagonistas principales de la comedia de Wagner. Esta es música interior, medida y contemplativa, en contraste con la música exterior, expansiva y grandilocuente, de las fiestas en que se otorga el premio que pondrá fin a Die Meistersinger. El tema de apertura del preludio del tercer acto, una poderosa melodía del violonchelo que pronto salta a las otras cuerdas, aparece por primera vez en el segundo acto 2, como una contramelodía de una de las grandes efusiones de Sachs.

El solemne coral que sigue, entonado primero por trompas y  fagotes, se convertirá en el himno que los aldeanos cantarán para honrar a Sachs al final de la ópera.

A medida que avanzaba el trabajo de Wagner en Die Meistersinger, la figura de Hans Sachs fue encarnando cada vez más los propios pensamientos de Wagner. Este preludio casi podría representar un retrato del compositor en su propio estudio: En 1866, cuando acababa la ópera, Wagner escribió al rey Ludwig: “Estoy aquí sentado en mi solitaria fortaleza junto al lago como Sachs en su taller de zapatero, observando el mundo para escribir poesía y música a sobre él”.

Phillip Huscher, notas de un programa de la Chicago Symphony Orchestra

New Philharmonia, Maris Jansons

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