Korngold: Concierto para violín

Clara Jumi Kang. OSCyL, Vasily Petrenko
29 y 30 de Marzo de 2019

Erich Korngold (1897-1957) fue un compositor moderno con un toque romántico. Es considerado, junto con Max Steiner (Lo que el viento se llevó) y Alfred Newman (Cumbres borrascosas / La conquista del Oeste) como uno de los padres de la música de cine. Korngold provenía de una familia musical de Brno, entonces parte del imperio austrohúngaro. Fue un niño prodigio y Mahler lo alentó a estudiar con Alexander Zemlinsky, quien también había sido maestro de Schoenberg. Korngold escribió su primera partitura orquestal a los 14 años, y completó su primera ópera, Die tote Stadt, en 1920, cuando solo tenía 23 años. Fue un éxito internacional. En 1934 le pidieron ir a Hollywood para adaptar la música incidental de Mendelsohn para el Sueño de una noche de verano a la película del mismo nombre. La película fue innovadora para su época, con las mayores estrellas del momento actuando en la comedia de Shakespeare: Olivia de Havilland, Dick Powell y un muy joven Mickey Rooney como Puck.

A partir de 1935, Korngold creó virtualmente el terreno de la música de cine, tratando cada película como una ópera sin canto y otorgando a cada personaje un leitmotiv individual. Sus partituras son muy románticas y contienen ricas melodías con vocación de ser memorables. Después de la Segunda Guerra Mundial, Korngold se apartó de la música de cine para dedicarse a la música de concierto. Desafortunadamente, su estilo a la usanza clásica no estaba en consonancia con el gusto musical moderno y quedaba pasado de moda. Hoy, en cambio, se le reconoce como un compositor muy original y dotado.

Una de las primeras obras serias de Korngold fue el Concierto para violín. Lo compuso en 1945 y se lo dedicó a Alma Mahler, la viuda de Gustav Mahler, quien tanto había hecho por él al alentarlo como niño prodigio. Se estrenó en 1947, con Jascha Heifetz como solista. El mismo Korngold dijo a propósito de la interpretación de Heifetz:

A pesar de la exigencia de virtuosismo en el finale, la obra, con sus muchos episodios melódicos y líricos está pensada más para un Caruso que para un Paganini. No hace falta decir lo encantado que estoy de ver mi concierto interpretado por Caruso y Paganini en una sola persona: Jascha Heifetz.

Los conciertos deben empezar con la orquesta. Pero aquí se empieza con el violin, y el solo que abre el concierto es un tema de Otro amanecer, una película de 1937. En 5 notas, el violín cubre 2 octavas, un comienzo muy arriesgado.

El segundo tema, más expansivo y lírico, proviene de otra película, Juárez, de 1939. Es a partir de estos dos elementos que Korngold construye el primer movimiento de este concierto fílmico.

El tema principal del segundo procede de la película Anthony Adverse de 1935. Un total cambio de estado anímico, desde las prisas y el bullicio del primer movimiento a la otra cara de Korngold: el romanticismo exuberante. Comparando el original con su transformación en el Concierto para violín, podemos observar  cómo una melodía exageradamente sentimental se puede convertir, con sensibilidad, en un tema mucho más romántico.

El último movimiento nos devuelve a un tempo rápido. Los últimos movimientos son tradicionalmente el lugar donde el solista es sometido a mayor estrés. Su primera parte viene a ser una especie de giga en staccato, que se elabora y elabora hasta obtener el segundo tema, basado en el motivo principal de El príncipe y el mendigo (1937).

Las exigencias al solista aumentan y aumentan (dobles cuerdas, registros extremos, velocidad) hasta ofrecernos un final verdaderamente virtuoso.

Cuando estos temas se escucharon por primera vez en las películas, nadie pensó en que podrían transformarse en piezas de tan elevado y delicado arte. Y, al mismo tiempo, Korngold nos daba música de violín que abría nuevos caminos en el terreno de los temas y las emociones: al llevar la pantalla al escenario, abrió el mundo de la música clásica a posibilidades mucho más amplias. Puede que no haya sido apreciado en su momento, pero ahora podemos ver más claramente lo que estaba haciendo.

Maureen Buja, Interlude

-♦-

“… extremadamente sofisticada, brillantemente equilibrada, con un timbre de intensa belleza, meticulosa y honesta” (KölnerStadt-Anzeiger)

Nacida en 1987 en una familia musical, Clara Jumi Kang es una violinista alemana de ascendencia surcoreana. A los cinco años se convirtió en la estudiante más joven de la historia de la Mannheim Musikhochschuhle y a los siete fue premiada con una beca en la Julliard School de Nueva York, completando luego sus estudios en Munich, con Christoph Poppen. En 2009 fue la ganadora del Concurso Internacional de música de Seúl, y en 2010 obtuvo la medalla de oro del Concurso Internacional de violín de Indianápolis. Es artista de Decca y actualmente toca el Stradivarius “Ex-Strauss” de 1708, cedido por la Samsung Cultural Foundation Korea.

 

Puedes dejar tu comentario aquí:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s