Adams: Absolute Jest

Quarteto Quiroga. OSCyL, Damian Iorio
8 y 9 de Marzo de 2019

John Adams describe su Absolute Jest de 2013 [“Broma absoluta”, aunque el compositor prefiere el significado en latín, “Gesta absoluta”] como “un colosal scherzo de 25 minutos”. Es un concierto (una especie de concierto) para cuarteto de cuerdas y orquesta que juega con fragmentos de Beethoven, muchos de ellos de sus últimos cuartetos. La obra fue sugerida por la Pulcinella de Stravinsky, que alentó a Adams a rebanar, amontonar y enlazar rodajas de Beethoven en un montaje decididamente no beethoveniano.

Michael Dervan

La “broma absoluta” de John Adams es un trabajo de fantástica imaginación y extraordinaria energía. Se abre con una paráfrasis de Beethoven, el motivo rítmico que inicia el scherzo de la Sinfonía nº 9, y luego empieza a crear un mundo. Escuchamos delicados tintineos en la percusión y suaves cucús de los vientos: La vida está emergiendo en el interior de un gran y colmado organismo, representado por la orquesta, que Adams hace esplendorosa y palpitante.

Unos 25 minutos en un solo movimiento que se torna ingobernable y dura un poco más de la cuenta, pero que resulta fascinante: Adams cita las sinfonías de Beethoven (Novena, y primer movimiento de la Séptima) y varios de los últimos Cuartetos de cuerda. Para el oyente, parte de la diversión de “Jest” es jugar a detectives: Identificar pasajes del Cuarteto en Do sostenido menor, op. 131 (la fuga de apertura y el scherzo de quinto movimiento, tratado de un modo particular), el Cuarteto en Fa mayor, op. 135 (de nuevo, el scherzo, segundo movimiento), y la “Grosse Fuge” (“Gran fuga”), de la que Adams extrae un tema secundario y recurrentes ondulaciones y trinos.

Es un homenaje, pero no es sólo eso, ni mucho menos. Algunos de sus momentos más cautivadores combinan el júbilo de Beethoven con un empuje de ritmos folklóricos que recuerdan a Stravinsky. “Jest” también evoca a Charles Ives, con su aspereza, su afligido sentimiento americano de nostalgia y su multidimensionalidad. Moviendo sus materiales en una sala de espejos, haciéndolos chocar entre sí, Adams vibra y se sumerge en capas simultáneas de espacio y tiempo.

Richard Scheinin

-♦-

Exquisito, preciso y perfectamente equilibrado (The New York Times)

Formado en la actualidad por Aitor Hevia (primer violín), Cibrán Sierra (segundo violín), Helena Poggio (violoncelo) y Josep Puchades (viola), el Cuarteto Quiroga, que nació en la la Escuela Reina Sofia rindiendo con su nombre homenaje al gran violinista gallego Manuel Quiroga, está considerado hoy como uno de los grupos más singulares y activos de la nueva generación europea, internacionalmente reconocido entre crítica y público por la fuerte personalidad de su carácter como grupo y por sus interpretaciones audaces y renovadoras.

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