Copland: Quiet City (*)

OSCyL, Damian Iorio
8 y 9 de Marzo de 2019

Night shadows (Edward Hopper)

(*) Sustituida por la Marcha fúnebre de Sigfrido de El ocaso de los dioses de Wagner.

En 1939, el director teatral Harold Clurman pidió a su viejo amigo Aaron Copland que le proporcionara música incidental para una producción del Group Theatre en Nueva York de la obra experimental de Irwin Shaw, Quiet City (Ciudad tranquila). Shaw (1913-1984) era un joven dramaturgo que luego abandonó la escena y alcanzó su mayor éxito como escritor de ficción; entre sus obras se encuentran una novela sobre la Segunda Guerra Mundial, The Young Lions y un maravilloso cuento, The Eighty-Yard Run. Quiet City, sin embargo, fue un fracaso. Combinación de realismo y fantasía, trataba de un joven trompetista, David Melnikoff, quien (en palabras de Copland) “imaginaba los pensamientos nocturnos de muchas personas diferentes en una gran ciudad, tocando la trompeta para expresar sus emociones y despertar la conciencia de los otros personajes y de la audiencia ”. Tras dos ensayos ante audiencias poco entusiastas, la obra fue abandonada.

Para esa producción, Copland escribió una breve pieza para clarinete, saxofón, trompeta y piano, interpretada por primera vez en la presentación inicial de la obra, el 16 de abril de 1939. A Copland le gustó tanto la música, que al año siguiente la arregló para trompeta, corno inglés. y orquesta de cuerdas. Esta versión, estrenada en Nueva York el 28 de enero de 1941, se mantiene como una de sus obras más interpretadas.

Quiet City puede considerarse como un nocturno urbano, similar en su carácter solitario al famoso cuadro Nighthawks (Halcones nocturnos) de Edward Hopper. Se basa en dos temas: una evocadora llamada de trompeta, que recuerda vagamente a la música de trompeta de jazz, y una figura punteada para cuerdas, que, según el propio compositor, representa “el trabajoso andar de un hombre desposeído”. Para que el trompetista pudiese descansar, Copland incluyó interludios para corno inglés, y el inquietante sonido de ese instrumento atrapa maravillosamente la atmósfera solitaria de esta pequeña pieza.

Eric Bromberger. Notas de un programa de la San Diego Symphony Orchestra.

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