Elmer Bernstein: Concierto para guitarra y orquesta “For two Christophers”

Pablo Sáinz Villegas. OSCyL, Nuno Coelho
22 y 23 de Noviembre de 2018

Elmer Bernstein (pronúnciese Bern-stin, no Bern-stain), fue uno de los compositores más importantes de los Estados Unidos y un innovador de las bandas sonoras. Su partitura para Matar un ruiseñor introdujo la novedad de usar líneas melódicas solistas en el piano, mientras que la de 1955 para El hombre del brazo de oro  fue una de las primeras partituras dramáticas totalmente basadas en el jazz moderno. Su partitura para Los siete magníficos cambió inmediatamente el estilo de los westerns, y también es conocido por las de Hawaii y La gran evasión entre muchas otras.

Uno de los factores principales en el nuevo sonido de Los siete magníficos fue la adopción por parte de Bernstein de patrones rítmicos hallados en la música de guitarra mexicana. Por tanto, no es raro que, dado el acierto, acabase por escribir una pieza clásica para guitarra.

El impulso le vino del guitarrista estadounidense Christopher Parkening, el primero de los “Two Christophers” del subtítulo. Cuando Bernstein era presidente de la Fundación de Jóvenes Músicos alentó a Parkening, entonces un muy joven guitarrista, a desarrollar una carrera profesional. A lo largo de los años, a medida que Parkening se convertía en un músico internacional de primera fila, Bernstein, según dijo él mismo, “lo observaba desde lejos, satisfecho de saber de que al principio pude haberle sido de alguna ayuda”.

Varios años después, Bernstein trabajó con un joven arreglista de partituras llamado Patrick Russ, que era un amigo íntimo de Parkening. A través de Russ, Bernstein volvió a encontrarse con Parkening, ahora al nivel de compañeros músicos profesionales. Parkening propuso a Bernstein que le escribiera un concierto para guitarra. Otro de los colegas músicos de Bernstein, Christopher Palmer, secundó esta propuesta. Palmer, un  magistral orquestador que a veces trabajaba con Bernstein en sus partituras y se convirtió, en  palabras de Bernstein, en su “colega y amigo más cercano”, continuó instando a Bernstein a escribir el concierto y el compositor se puso manos a la obra, pero tras cada pequeño paso se atascaba. Sus numerosos compromisos con las partituras  de películas le impidieron disponer del tiempo necesario para dedicarse a encontrar el hilo de la obra, y se dio por vencido, a pesar de que Palmer le recordaba periódicamente su promesa a Parkening.

Palmer murió en la década de 1990. Cuando, en 1998, Parkening le instó a intentar una vez más elaborar el concierto, Bernstein decidió completar el trabajo en honor de los dos Christophers.

La obra está en la forma estándar de tres movimientos. El primer movimiento tiene el diseño también estándar de dos temas contrastantes, uno de gran vigor y el otro, una lírica canción. La obra parece surgir de una improvisación sobre las cuerdas del instrumento al aire. Cuando se agrega una nota adicional, la idea melódica del movimiento crece repentinamente. Este movimiento se titula “Guitarra”.

El movimiento intermedio, “Reflexiones”, es una pieza melódica con inflexiones modales familiares, tal vez, con Los Diez Mandamientos. Gran parte del movimiento tiene un fondo armónico perturbador, sombríamente orquestado, aunque una cadenza solista crece fuera del tema del movimiento y lleva la pieza a la luz antes de una breve repetición de la música más oscura.

El movimiento final se llama “Celebración”. A diferencia de los otros movimientos, cuyo material principal comprende extensos temas de canto, este movimiento es un rondo de temas rítmicos breves, a menudo en un patrón de diez tiempos. El episodio final tiene la ligereza y la gracia de los conciertos para guitarra de Joaquín Rodrigo.

El concierto tiene una orquestación brillante, con hábiles efectos orquestales y un agradable uso de la percusión. Es un trabajo completamente tonal, pero en un estilo moderno efectivo y atractivo. Fue estrenada por Parkening y la Orquesta Sinfónica de Honolulu, dirigida por Samuel Wong, en 1999.

Joseph Stevenson, allmusic.com

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“Es el embajador global de la guitarra española” (Revista Billboard)

Nacido en Logroño en 1977, Sáinz Villegas comenzó a tomar clases de guitarra a la temprana edad de seis años, dando su primer concierto cuando tenía solo siete. A lo largo de su carrera ha obtenido más de 30 premios internacionales, incluyendo el Premio de las Artes de La Rioja, el premio Segovia y la Medalla de Oro en el Concurso Internacional de Christopher Parkening.

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