Brahms: Cuarto movimiento de la Sinfonía nº 4 (*)

Coros de Castilla y León. OSCyL, François Lopez-Ferrer.
15 y 16 de Noviembre de 2018

(*) Finalmente no se interpretó este Cuarto movimiento, sino el de la Primera.

El más sorprendente logro de Brahms en la Cuarta Sinfonía es que su ferocidad y concentración expresiva no se alcance a través de una retórica emocional más intensa, sino por medio de un enfoque implacable en detalles musicales supuestamente “abstractos”

La passacaglia sinfónica de su final explica el significado de las comillas de “abstractos”. Este es uno de los movimientos mejor construidos que se hayan compuesto nunca, con 30 variaciones (y una coda final) de la melodía que se escucha al principio en los metales y los vientos de madera; esa melodía es parte de la textura de cada variación sucesiva, como exige la forma de la passacaglia. Pero aunque lleva el más auténtico sello de los arcanos musicales y está elaborado con el máximo virtuosismo compositivo, toda su supuesta “abstracción” es en realidad una explosión de significados expresivos. La melodía principal es una expansión de la melodía de la chacona de la cantata 150 de Bach (una “chacona”, como la de la Partita en re menor para violín de Bach, es una forma similar a una passacaglia), y el uso de Brahms de un método de construcción barroco es su homenaje a una era de la historia musical a la que esta pieza rinde homenaje y simultáneamente lleva a una conclusión trágica. Para mí, el final tiene el poder ineludible de un drama griego: es una oscura profecía que se cumple en la destrozada cadencia final. El viaje desde la Primera Sinfonía de Brahms a su Cuarta es del optimismo al pesimismo, de la posibilidad de remodelar el mundo, a una resignación a su esencial melancolía. Para 1885, Brahms iniciaba su cincuentena, pero de alguna manera era ya un hombre viejo, esa era una trayectoria histórica que Brahms también consideraba la suya. Sin embargo, como todas las tragedias, la Cuarta Sinfonía tiene un poder catártico, que explica, al menos en parte, la popularidad de esta desesperada, inquietante y sorprendente sinfonía.

Tom Service. The Guardian.

-♦-

In memoriam

Puedes dejar tu comentario aquí:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s