Mahler: Adagietto de la Sinfonía nº 5

OScyL
15 y 16 de Noviembre de 2018

El Adagietto de la quinta sinfonía de Mahler es probablemente el movimiento más famoso de todas las sinfonías del compositor. El director Willem Mengelberg afirmó que el movimiento era una carta de amor codificada dirigida por Gustav Mahler a su esposa Alma. En su partitura  de la Quinta, Mengelberg escribió:

Este Adagietto fue la declaración de amor de Gustav Mahler a Alma. En vez de una carta, le remitió su manuscrito, sin palabra alguna acompañándolo. Ella lo entendió y le escribió: ¡Debieras venir! (¡Me lo contaron los dos!)

Orquestada únicamente para cuerdas y arpa, el movimiento se distingue del resto de la sinfonía en su sonoridad básica; su carácter -pensativo, conmovedor, nostálgico, máss resignado que triste- lo hace único y memorable. A menudo se toca aparte, en concierto o como partitura de ballet. Fue empleado para sustentar el tono anímico de la película de Luchino Visconti Muerte en Venecia, y ha sido interpretado en funerales de muchas grandes figuras del mundo de la música y la política, como Serge Koussevitzky, Robert F. Kennedy y Leonard Bernstein.

Notas de un programa de la Filarmónica de Nueva York

-♦-

In memoriam

 

 

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2 Comentarios

  1. ¡Vaya música! Ya estoy deseando escucharla en directo de nuevo.
    Ahora bien, ¿por qué ese afán de tantos comentaristas y críticos musicales de citar las películas en las que se han aprovechado de esta partitura? ¿Acaso la música gana con la imagen de esas películas? ¿Acaso la música es buena porque el cine ha tenido el detalle de permitirla aparecer? La respuesta, para mí, es contundente: el adagietto es tan maravilloso por sí, que se sostiene en lo más alto por si mismo y, por tanto, al asociarlo con películas sólo puede perder.

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    • Bueno, está claro que en este caso, la que gana es la película. Muerte en Venecia no sería la misma sin el Adagio que suena mientras Venecia aparece en la niebla. Y no gana la música, pero hay tan poca “acción” que no me parece que tampoco pierda.

      Y hay que tener en cuenta que el protagonista de la novela de Mann es convertido en la película en un musico con muchos puntos de contacto con Mahler. Quiero decir que, en este caso concreto, la musica es tan importante y tan apropiada (y tuvo tal impacto) que citar su uso no me parece tan fuera de lugar como en otros, en que efectivamente, da un poco de rabia. A lo que hay que añadir que en aquellos años Mahler era aquí mucho menos conocido. La película y la afirmación de Alfonso Guerra, autoproclamado intelectual, declarandose admirador suyo, lo pusieron muy de moda.

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