Rimsky-Kórsakov: Sheherezade

OSCyL, Vasily Petrenko
2 y 3 de Marzo de 2018

La partitura orquestal de “Sheherezade” tiene este prefacio : “El Sultán Shakriar, convencido de la falsedad e inconstancia de todas las mujeres, había jurado matar a cada una de sus esposas después de la primera noche. Sin embargo, la Sultana Sheherezade salvó la vida al despertar su interés en los cuentos que le contó durante 1001 noches. Movido por la curiosidad, el Sultán pospuso su ejecución día tras día y finalmente abandonó su sanguinario propósito. Sheherazade le contó historias maravillosas. Para sus cuentos, tomó prestados versos de poetas y letras de canciones populares, combinando cuentos de hadas con aventuras.”

Nicolai Rimsky-Kórsakov (1844-1908), uno de los miembros del activo grupo ruso de compositores nacionalistas de la segunda mitad del siglo XIX conocido como “Los Cinco” (los otros cuatro eran Balakirev, Borodin, Moussorgsky y Cui), estaba tan vigorosamente interesado en explicar sus obras como en componerlas. En el verano de 1887 había completado el “Capricho  Español”, un milagro de extravagancia orquestal, y en invierno concibió la idea de “Sheherezade”, concluida durante las vacaciones de verano de 1888. Inspirado por episodios de “Las mil y una noches”, es una suite orquestal en cuatro movimientos que están “estrechamente unidos por la relación de sus temas y motivos, pero que presentan, por así decirlo, un caleidoscopio de imágenes de cuentos de hadas y ornamentos de carácter oriental “(Las citas son de Rimsky-Kórsakov, autobiografía: “Mi vida musical “). “Estas escenas se corresponden con El mar y el barco de  Simbad, La narración fantástica del Príncipe Kalender, El Príncipe y la Princesa, el Festival en Bagdad y el naufragio, con el barco estrellándose contra un acantilado coronado por un guerrero de bronce”.

Tan sugestivas pistas aseguraban al compositor la imposibilidad de una traducción exacta de las imágenes musicales por parte de la audiencia: “Todo lo que deseaba era que el oyente, si le gustaba mi composición como música sinfónica, tuviera la impresión de que era sin duda una narración oriental de unos cuantos variados cuentos de hadas y no meramente cuatro piezas tocadas una detrás de otra basadas en temas comunes a los cuatro movimientos” Unificando los episodios,  tenemos los solos de violín, que simbolizan la embelesadora voz de la misma Sheherezade.

Con su habitual franqueza al estimar el valor de sus propias composiciones, Rimsky-Kórsakov afirmó que la orquestación de “Sheherezade” había alcanzado “un grado considerable de virtuosismo y una brillante sonoridad”, y que la pieza se hallaba sustentada en “un desarrollo potente y virtuoso de los distintos simbolismos”. Solo se puede estar de acuerdo con él. Es una obra derivada de un puñado de temas, muchos de ellos interrelacionados, que se transforman por un crecimiento melódico y alteraciones rítmicas. Su temprana pasión por el mar, adquirida antes de que él realmente fuera consciente de ella, encuentra expresión en gran parte de la música de Rimsky-Kórsakov: Aquí, en las figuras acompañantes del primer movimiento

y en los tempestuosos pasajes del último.

Como inspector de Bandas de la Armada durante su carrera naval, se había familiarizado con las cualidades potenciales de los instrumentos de viento y madera: El diálogo entre el trombón y la trompeta en sordina del segundo movimiento es un llamativo ejemplo de su técnica, una técnica en con la que él, vigorosa e imaginativamente, sitúa sonidos individuales (aquí, solos de viento, arpa, percusión y sólos de violín) frente a las cambiantes texturas del trasfondo orquestal.

Joan Ashley

-♦-

  • 00:05 I. «El mar y el barco de Simbad»: Largo e maestosoAllegro non troppo en Mi mayor
  • 12:03 II. «La historia del príncipe Kalender»: Lento — Andantino — Allegro molto — Con moto en Si menor
  • 25:10 III. El joven príncipe y la joven princesa: Andantino quasi allegretto — Pochissimo più mosso — Come prima — Pochissimo più animato en Sol mayor
  • 37:18 IV. «Fiesta en Bagdad. El mar. El barco de Simbad naufraga al chocar contra un acantilado coronado por un guerrero de bronce»: Allegro molto — Vivo — Allegro non troppo maestoso en Mi mayor.

 

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