Prokofiev: Sinfonía concertante para violonchelo y orquesta

Truls Mørk. OSCyL, Vasily Petrenko
2 y 3 de Marzo de 2018

Esta obra, también conocida como Concierto sinfónico para violonchelo y orquesta, es una reelaboración del Concierto para violonchelo en mi menor, op. 58 (1933 – 1938). La historia que hay tras la decisión de Prokofiev de refundir la obra es bastante conocida: En 1947, después de escuchar al joven virtuoso del cello Mstislav Rostropovich tocar el Concierto en mi menor, con el que el compositor no estaba satisfecho, le dijo que lo revisaría. Y si bien la voluntad de Prokofiev de continuar tal plan flaqueó durante los siguientes tres años, finalmente cumplió su promesa.

El Concierto sinfónico es considerado como una mejora sobre la obra anterior. Es más extenso, formalmente más poderoso, menos introvertido y con una relación entre la orquesta y el solista más compleja. Sin embargo, aunque el violonchelo es un poco menos dominante, mantiene firmemente su liderazgo y plantea tales desafíos técnicos al solista que la obra es tenida por  una de las más difíciles en todo el repertorio de conciertos para violonchelo. Hay algunos solos para los que Prokofiev proporcionó música alternativa, menos comprometida, aunque evitó con mucho tacto señalarlos como “ossias“. El primer movimiento, Andante, se abre con un motivo rítmico sobre el cual el violonchelo presenta el lírico y misterioso tema principal. Sigue otro atractivo material temático, con la misma veta tenue y melancólica, pero hay poco desarrollo en este movimiento.

El segundo, Allegro giusto, es uno de los movimientos más largos escritos por Prokofiev, con una duración de alrededor de 18 minutos. Tiene tres temas, el primero torrencial y muy activo,  el segundo [1:49] sarcástico y animado, y el último [2:30], una creación romántica de gran belleza. En este largo movimiento, la música satírica y grotesca tan fuertemente identificada con la juventud de Prokofiev compite por un lugar con su distintivo lirismo ruso. También hay una exigente y larga cadencia, inusualmente situada en la parte central del movimiento [7:01].

El final, Andante con moto, comienza con un tema sombrío en el violonchelo que pronto se convierte en heroico al aumentar el tempo y ser reproducido por una trompeta en sordina [1:01].  Siguen algunas variaciones y una especie de ebrio y bromista tema [2:46] proporciona mucho color y humor a la sección central. El final es pura excitación, al entrar el violonchelo en un frenesí con la insistente repetición de una figura rítmica [8:37] y cuando luego los metales retoman el tema sarcástico del segundo movimiento [9:07] en una electrizante suma que alcanza su clímax a medida que el violonchelo asciende a sus registros más agudos .

Robert Cummings, allmusic.com

-♦-

Un dominio impecable de la técnica combinado con una verdadera pasión por la música (The Strad)

 

El más importante de los violonchelistas actuales para muchos de sus colegas y para los aficionados que atesoran sus grabaciones, Truls Mørk nació en Noruega en 1961 en una familia de músicos, recibiendo de su padre las primeras lecciones de violonchelo. Estudió con la rusa  Natalia Shakhovskaya, discípula de Rostropovich, y a partir de los 21 años empezó a cosechar galardones internacionales y a cimentar su fama con actuaciones junto a las mejores orquestas y con una impresionante discografía. Toca un extraordinario instrumento, un Domenico Montagnana de 1723 con voluta de Stradivarius, conocido como el “Señor”.

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