Richard Strauss: Así habló Zaratustra (2)

OSCyL, Lionel Bringuier
11 y 12 de Enero de 2018

Los momentos iniciales del Así habló Zaratustra de Richard Strauss se encuentran entre los más magníficos y famosos de toda la música. Sorprendentemente, tal vez, estos memorables sonidos fueron inspirados por un tratado filosófico. La alegoría de Friedrich Nietzsche de la que toma su título el poema sinfónico de Strauss no parecería una obra muy adecuada para inspirar una composición musical. En su libro, Nietzsche, hablando a través del sabio ficticio Zaratustra, predica una “aristocracia natural” de aquellos que, a fuerza de esfuerzo intelectual y “voluntad de poder”, pueden elevarse por encima de la mediocridad y el conformismo y llevar a la humanidad a una edad de oro. Esta era estaría marcada por la llegada de un tipo superior de persona, a la que Nietzsche dio el desafortunado nombre de Übermensch, o “Superhombre”.

La premisa del filósofo, que se oponía tanto a la moral cristiana tradicional como a los ideales de democracia, escandalizó a Europa cuando su libro apareció por primera vez en 1883, y se ha mantenido como objetivo de apasionadas denuncias desde entonces. Sin embargo, también tocó la cuerda sensible de algunos pensadores y artistas, entre ellos Richard Strauss. En 1896 el compositor escribió un poema sinfónico basado en Así habló Zaratustra. Se ha convertido en una de sus obras más famosas.

Si alguien era capaz de abordar la imposible tarea de traducir el tratado de Nietzsche a la música, era Strauss. Al principio de su carrera había adoptado el uso de escenas literarias, o programas,  como base para una serie de poemas sinfónicos.  Estas obras, compuestas a finales de la década de 1880 y a lo largo de toda la siguiente, demostraron su maestría en la composición de música a partir de ideas dramáticas. Pero las vívidas historias que subyacen en Don Juan, Macbeth, Till Eulenspiegel y sus otros grandes poemas sinfónicos estaban muy lejos del texto de Nietzsche. La solución de Strauss fue acercarse a Zarathustra como a una obra dramática. “No tenía la intención de escribir música filosófica”, explicó. “Quise decir más bien transmitir una imagen de la evolución de la raza humana desde su origen… hasta el Übermensch propuesto por Nietzsche”.

Los títulos de las secciones que componen este largo poema sinfónico en un solo movimiento, proporcionan las lineas fundamentales de su argumento. El famoso preludio de la obra da paso a oscuras tensiones entre las cuerdas graves y los instrumentos de viento-madera que retratan el “Hombre en un estado primigenio”. Las siguientes secciones brindan música de carácter variado. La sección final, “Canción del noctámbulo”, es una conclusión notable cuya sonoridad abarca los registros altos y bajos más extremos de la orquesta.

[00.40] I. Einleitung, oder Sonnenaufgang (Introducción, o Amanecer)
[02.18] II. Von den Hinterweltlern (De los trasmundanos)
[05:52] III. Von der großen Sehnsucht (Del gran anhelo)
[07:55] IV. Von den Freuden und Leidenschaften (De las alegrías y de las pasiones)
[09:58] V. Das Grablied (La canción de los sepulcros)
[12:11] VI. Von der Wissenschaft (De la ciencia)
[15:32] VII. Der Genesende (El convaleciente)
[21:47] VIII. Das Tanzlied (La canción del baile)
[29:28] IX. Nachtwandlerlied (La canción del noctámbulo)

La emocionante apertura sugiere el amanecer, cuando Zaratustra se dirige al sol, y por extensión, el amanecer de la conciencia humana. (Este pasaje alcanzó gran notoriedad gracias a su uso en la banda sonora de la película “2001: Una odisea en el espacio”.) Su motivo de trompeta se repetirá en distintas formas a lo largo del poema sinfónico. Tras la sombría descripción del hombre primigenio, “Del gran anhelo” y “De alegrías y pasiones” se llenan de anhelo romántico y emoción. “De Ciencia y Aprendizaje” está representado por la más erudita de las estrategia musicales, una fuga, aquí basada en el tema de apertura de la obra. Luego viene un scherzo evanescente (“El convaleciente”) y un vals (“La canción del baile”), con un destacado solo de violín. Las campanas señalan el comienzo de la pacífica sección final, “Canción del noctámbulo”, que termina con un pasaje notable. En él, los graves se mantienen atados a la tierra en Do  mientras que los agudos instrumentos de viento y cuerdas ascienden a lo que fue, a lo largo del siglo XIX, la clave “celestial” del Si mayor.

http://www.seattlesymphony.org

Apunte de la temporada 2014-15

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