Beethoven: Sinfonía nº 9, “Coral”

Elizabeth Watts, Clara Mouriz, Andrew Staples, Robert Hayward. Coros de Castilla y León, Jordi Casas Bayer. OSCyL, Andrew Gourlay.
22 y 23 de Julio de 2017
Beethoven en el estreno de su Novena Sinfonía

Beethoven en el estreno de su Novena Sinfonía

Tras concluir la Octava Sinfonía en el verano de 1812, pasaron casi 12 años antes de que Beethoven acabase otra. En comparación con su anterior productividad, durante esos años en realidad  no compuso mucho en ningún género. Superficialmente al menos, esos fueron años de cierta estabilidad política en Austria; Napoleón no volvería con otro ejército francés tras su desastrosa retirada de Rusia y el epílogo dramático de Waterloo. Pero 1812 fue el año de la “Inmortal Amada” de Beethoven y el del inicio del litigio por la tutoría de su sobrino Karl, que no concluyó hasta 1820; el litigio, porque los conflictos familiares continuaron.

Este período de comparativo barbecho, no fue por falta de trabajo o interés por la música. Después de todo, entre lo que hizo se incluye la concepción y realización de obras como la Sonata para piano “Hammerklavier”, Op. 106.  El arco básico de la Novena Sinfonía va desde el caos y la lucha hasta la serenidad y el júbilo, reflejando el curso de su creación. Friedrich Schiller (1759-1805) publicó su oda An die Freude (A la alegría) en 1785, y Beethoven se conmovió mucho por esa visión extática. El joven compositor trató de ponerle música con una canción, incluso antes de salir de su ciudad natal de Bonn en 1792, e hizo al menos otros dos intentos de lidiar con el poema antes de 1817, que fue cuando la Filarmónica de Londres le invitó a visitarles ese invierno llevando consigo dos nuevas sinfonías.

Para ello, Beethoven empezó a pergeñar planes e ideas para dos sinfonías, una en Re menor y la otra con un movimiento lento coral, como las parejas “no gemelas” que formaban la quinta y sexta y la séptima y octava sinfonías. Estas dos obras comenzaron su trayecto conjunto en 1822, cuando la correspondencia con la Sociedad Filarmónica fructificó finalmente en la aceptación de su encargo. Beethoven trabajó firmemente en este gran proyecto a lo largo de 1823, completándolo en febrero de 1824.

Kärntnertortheater

Kärntnertortheater

La obra fue estrenada el 7 de mayo de 1824, en el famoso concierto en el que el hubo que dar la vuelta al compositor, ya totalmente sordo, para que viera los tumultuosos aplausos que no podía oír. En el mismo programa, desmesurado como era costumbre de la época, incluía la obertura de La Consagración de la Casa y el estreno en Viena de tres movimientos de la Missa Solemnis.

La Novena Sinfonía se inicia con una silenciosa expectación, de la que pronto emerge de modo violento un tema elementalmente sencillo. La energía dinámica y el alcance de las ideas en este movimiento sugieren a muchos la mitología de la creación o teorías científicas como el Big Bang.

En este punto, Beethoven cambió el orden usual de los movimientos sinfónicos, colocando un Scherzo a continuación. Un scherzo es normalmente un movimiento de danza, a menudo humorístico, con una sección intermedia de contraste. Este oscuro Scherzo de Beethoven está despiadadamente concentrado y su insistencia se intensifica por la imitación de las fugas. El contraste lo proporciona un elegante himno que anticipa la definitiva alegría del final.

El movimiento lento (Adagio) es el equilibrio pacífico de las furias precedentes. Beethoven desarrolla dos temas para aumentar la intensidad del anhelo a través de sofisticadas variaciones.

La introducción de las voces en el Final fue la innovación más evidente de Beethoven, aunque tuvo modelos en las sinfonías revolucionarias francesas. Hoy sigue siendo electrizante el momento en el que el barítono rompe a cantar. El caos de la apertura de la sinfonía vuelve al comienzo de este movimiento, y a partir de él Beethoven recuerda los temas principales de los movimientos precedentes, antes de que el barítono presente nuevas melodías. La música para la oda de Schiller que ocupó al compositor durante décadas, abreviada y reordenada libremente por él mismo,  emerge por fin como un conjunto inmenso y triunfante de variaciones que expresan las más altas aspiraciones con una música de exaltación y afirmación de la vida.

LAPhil.com

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