Noseda deslumbra y sorprende dirigiendo a la Orquesta de Cadaqués y a la OSCyL en las Quintas de Mahler y Beethoven

La orquesta acababa de cuadrar espectacularmente el final del scherzo central de la Quinta de Mahler, y Gianandrea Noseda ha aguardado a que la sala estuviese en absoluto silencio para iniciar el Adagietto. La pausa también había sido muy larga tras el primer bloque de la obra, pero entonces porque el director ha necesitado secarse el abundante sudor acumulado por su trabajo, no sólo el físico, descomunal en su caso, sino también el mental que habrá requerido la tensa y prodigiosamente rica interpretación del segundo movimiento, un bosque sonoro en el que la Orquesta de Cadaques y la OSCyL han regalado unos minutos absolutamente excepcionales. Y cuando el auditorio ha quedado mudo, el director ha conminado a la viola para que, sin solución de continuidad, empezase el Adagietto desde el silencio absoluto. De lo que ha seguido, sólo puede decirse que ha superado la más idealizada versión de esta sublime maravilla para cuerdas que sólo podía componer un hombre profundamente enamorado: No hay palabras. Luego ha venido el apoteósico final, y las larguísimas ovaciones que han reclamado cinco veces la presencia de Noseda, quien ha querido trasladar los aplausos a la partitura y a las dos orquestas, con merecidísima mención especial para el trompeta solista (no sé si Roberto Bodí o Emilio Ramada) y para José M. Asensí, así como para la sección de contrabajos, realmente espectacular.  Y con unos simpáticos gestos indicando que era hora de cenar y de irse a la camita, se ha despedido de un auditorio al que se le ha hecho corta esta  enorme sinfonía.

De la altura de esa interpretación puede hablar el hecho de que haya oscurecido nada menos que a la Quinta de Beethoven de la primera parte, que en una versión de una fiereza inusual, ha servido sobre todo para demostrar la brillantez y precisión de la Orquesta de Cadaqués y la extraordinaria preparación física de su titular, imprescindible para dirigir con la intensidad, entrega y atención con que lo hace. Puede que no haya sido del gusto de todos su opción, una sorpresa interesante e impecablemente realizada en cualquier caso, pero teniendo en cuenta que la sesión estaba siendo grabada para editar un disco, aún se justifica más el deseo de hacer otra lectura, tan atlética como este magnífico director al que quisiéramos volver a tener aquí sin esperar a que pasen otros diez años.

Anuncios

2 Comentarios

  1. Dos orejas y vuelta al ruedo para Noseda, OSCyL y Cadaqués. Respecto al «duelo de Quintas», ayer me preguntaron cuál de ellas ganó. Independientemente de la estética de cada obra, la versión de Mahler fue indiscutible para cualquier criterio. La de Beethoven, llena de energía, creo que no hasta ese punto.

    Me gusta

    • Totalmente de acuerdo (“como-no-podia-ser-de-otra-forma”) Y mira que soy del ramo, pero poner en competición tamañas obras me parece absolutamente fuera de lugar. El duelo nunca sería de Quintas sino del acierto al recrearlas.

      Me gusta

Puedes dejar tu comentario aquí:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s