¿Oscila la OSCyL?

oscyl-programa-13-16-17_page001.jpg

Vaya por delante que la gracieta lingüística es ajena, pero la OSCyl no oscila, y si lo hace, es entre el muy bien y el excelente. Y con Ros Marbà no ha sido una excepción, sonando estupendamente tanto en El Amor Brujo como en la Suite nº 2 de El sombrero de tres picos que ha cerrado brillantemente el concierto. La cantaora Marina Heredia, dotada de una voz adecuadísima, ha cantado con mucho gusto aunque con una amplificación discutible y en cualquier caso molestamente excesiva, responsable quizá además de que la facilidad haya mermado el arrebato y de que su trabajo haya resultado demasiado académico, más de salón que de cueva gitana. De hecho, sólo una de sus frases, “Soy la mar en que naufragas” ha podido competir en emoción con el mejor momento de la orquesta, el final de la Pantomima, con la concertino Violeta Zabek y el piano de Catalina Cormenzana, el eco de la trompa de Jose M. Asensi, el anuncio de una trompeta… una maravilla.


Otra cosa ha sido la primera parte. El arreglo orquestal que Ros Marbà hizo de la Compostelana de Mompou, con cuatro movimientos consecutivos lentos en los que la guitarra quizá pueda resultar atractiva expresando distintas variedades de su consustancial tristeza, ha sido un mar terriblemente plano y monótono, que, antes de la Muñeira final, se ha estremecido únicamente con la espléndida intervención del violoncelo de Marius Diaz. Pero si un defecto no ha tenido la siguiente pieza, el Himno al abonado encargado a Alfonso de Vilallonga, ha sido el de actuar como somnífero. Porque si ya era alarmante el título de la obra, tampoco el subtitulo que hemos encontrado en el programa, “Una obra lúdica de cabaret sinfónico coral”, ha estado a la altura de las peores expectativas: Dos piezas por el precio de una, la primera, una composición jocosa, largamente presentada por su autor con bromas de gusto dudoso y acompañamiento de ukelele, con texto ininteligible formado al parecer por palíndromos de la palabra abonado, estribillo a-bo-bo-na-do, ha sido una obra maestra al lado de la “seria”, un maremágnum con introducción evocadora de La bella y la bestia, persecución modelo La sirenita y final grandioso Gaudeaumus Igitur y un texto de calidad pareja en el que se nos ha informado de que la OSCyL oscila, antes de advertirle: “las cuerdas vocales vibran por ti, rezan cardenales en Valladolid”. Y no era una humorada como la primera parte del encargo, que sólo en ese caso hubiese tenido medio pase.

Pese a todo lo cual, la siempre amable audiencia, hoy con muchas bajas por inicio de vacaciones de Semana santa, cubiertas en buena parte por familiares de los miembros de los Coros de Castilla y Leon y de los niños de la Orquesta Increscendo, han aplaudido largamente al compositor. Mejor para él, pero esperemos que los responsables de su contratación no se confundan y no le den otra oportunidad de tomarnos el pelo.

Anuncios

Puedes dejar tu comentario aquí:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s