Dvorak: Sinfonía nº 6

OSCyL, Jesús López Cobos
16 y 17 de Marzo de 2017

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Como prácticamente todos los compositores del siglo XIX -independientemente de su origen o nacionalidad- Antonin Dvořák (1841-1904) era profundamente nacionalista en muchos aspectos. De hecho, era expresamente patriótico en lo relativo a los derechos de lo checos en el Imperio Habsburgo dominado por Alemania, y muchas de sus obras vocales y programáticas expresaron explícitamente sentimientos de orgullo nacional. Sin embargo, entre los grandes compositores del siglo XIX, sus tendencias musicales cosmopolitas probablemente sólo fueron igualadas por Liszt y Tchaikovsky. Dvořák viajaba con frecuencia, lo que incluyó una estancia prolongada en los Estados Unidos, y muchas de las características de su lenguaje musical que supuestamente muestran signos claros de “nacionalismo” son inequívocas expresiones musicales de internacionalismo. De hecho, sus composiciones fueron duramente criticadas por la crítica musical checa, y fue menos publicado en Bohemia que en el extranjero. En el caso de Dvořák, la historiografía musical ha exagerado enormemente la división entre los compositores nacionalistas de Europa del Este y los otros compositores clásicos de Alemania, Francia e Italia. Aunque elementos del folclore eslavo, inspirados por su estudio de las colecciones populares comenzaron a impregnar su lenguaje musical en sus primeras etapas, Dvorak hizo de Johannes Brahms su ídolo musical. Y la adoración a su héroe musical se hizo patente en las composición de sus 6 ª y 7ª sinfonías, que datan de 1880 y 1885, respectivamente.

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