Stravinsky: Petrouchka (Suite de 1947)

OSCyL, Josep Pons
19 y 20 de Enero de 2017

petrouchka

Petrouchka fue el segundo ballet de Igor Stravinsky para los legendarios Ballets Rusos de Sergei Diaghilev, entre el deslumbrante Pájaro de fuego de 1910 y la revolucionaria Consagración de la primavera de 1913. La obra fue concebida originalmente como un concierto para piano y orquesta. El piano destaca en el ballet, que pone en escena una historia sobre un títere que cobra vida.

Fresco el éxito parisino de su partitura para la producción de 1910 de El pájaro de fuego de Sergei Diaghilev, Stravinsky quiso componer una pieza más ligera para orquesta antes de sumergirse en el siguiente ballet a gran escala para la troupe de Diaghilev (la obra que sería siendo La consagración de la primavera). Veraneando en Lausanne, Stravinsky concibió una obra orquestal con piano concertante, “una especie de Konzertstück,” como escribió más adelante en su autobiografía: “Al componer la música tenía en mi mente la nítida imagen de un títere, súbitamente dotado de vida, exasperando la paciencia de la orquesta con diabólicas cascadas de arpegios. La orquesta, a su vez, contraatacaba con amenazantes explosiones de trompetas… lo que acababa en el triste y lloroso derrumbamiento de la pobre marioneta.” Las semillas de Petrouchka estaban plantadas. Cuando Diaghilev visitó después a Stravinsky ese verano, esperando encontrar iniciado el trabajo de La consagración de la Primavera, se sorprendió y preocupó un poco al descubrir que el compositor había puesto en marcha un proyecto diferente. Pero cuando Stravinsky tocó para él pasajes de Petrouchka, fue Diaghilev quien con sugirió entusiastamente al compositor que convirtiera la obra en un ballet.

Con la ayuda de Alexandre Benois, un experto en el teatro de marionetas, Diaghilev y Stravinsky elaboraron un detallado argumento. La acción se centró en Petrouchka, la figura folclórica de un arlequín en la tradición de Punch y Judy, una especie de travieso holgazán. En la representación de Stravinsky y Benois, Petrouchka es un títere que cobra vida y molesta a todo el mundo, incluyendo a la bailarina colombina, de quien se enamora desesperadamente. “En abril de 1911”, dijo Stravinsky a Robert Craft, “mi esposa regresó a Rusia con los niños, mientras yo me reunía en Roma con Diaghilev, el pintor Serov (que diseñó el oso del último cuadro), [Michel] Fokine y Benois. Éstos, mis colaboradores, estaban entusiasmados (excepto Fokine, por supuesto)”. Completada la música a principios de 1911, Stravinsky entregó la obra al difícil Fokine, quien creó la coreografía. Vaslav Nijinsky bailó el papel protagonista en el estreno de la obra en París el 11 de junio de ese mismo año; Pierre Monteux dirigió la representación, que tuvo lugar en el Théâtre du Châtelet. El revolucionario lenguaje musical de la obra, que hoy todavía asombra, causó una profunda impresión.

El éxito de Petrouchka fue una cierta sorpresa incluso para sus creadores. “Todos temíamos que su posición en el programa fuera catastrófica”, dijo Stravinsky más tarde. “Pensábamos que no podía tener éxito al comienzo de un programa”. Petrouchka también fue crucial en la evolución de Stravinsky. “El éxito fue bueno para mí”, dijo, “al darme absoluta confianza en mi oído justo cuando estaba a punto de empezar La consagración de la primavera”

En 1947, Stravinsky reelaboró la instrumentación “con el doble propósito de preservar los derechos de autor y de adaptarla a los recursos de las orquestas de tamaño medio”, como dijo más tarde. “Ya desde la primera interpretación de la partitura, quise equilibrar el sonido orquestal más claramente en algunos lugares, y efectuar otras mejoras en la instrumentación. La orquestación de la versión de 1947 es, creo, mucho más diestra.”

Petrouchka se divide en cuatro “cuadros”, o escenas. El primer cuadro representa la fiesta de carnaval en San Petersburgo, a principios del siglo XIX, con las danzas de distintos grupos de aldeanos y artistas de circo. Un maestro de ceremonias (o “Charlatán”, como se le llama en el argumento de Benois) presenta tres títeres en su teatrillo, y mientras toca la flauta [5:45], los tres muñecos cobran vida y empiezan a bailar.

El segundo cuadro se desarrolla en la habitación o celda de Petrouchka, donde el muchacho despotrica contra su torpeza y su total dependencia de la voluntad del titiritero. Es en este cuadro en el que la famosa “doble tonalidad” de Stravinsky (Do con Fa sostenido) [10:22] aparece de forma más pronunciada, “como el insulto de Petrouchka al público”, en palabras del compositor.

En el Tercer cuadro, la bailarina visita a la tercera marioneta, el “Moro” (otro personaje habitual en los espectáculos de Punch y Judy, de quien Bluto, el archienemigo de Popeye es tal vez el primo pobre de la cultura pop), y se siente extrañamente atraída por su tosca masculinidad. Petrouchka pone fin a su pequeña escena de amor irrumpiendo en la habitación en un ataque de celos [19:56].

El Cuarto cuadro regresa a la feria de carnaval, con un variado surtido de bailes; en medio del bullicio, las marionetas vuelven a cobrar vida, y se ve al moro persiguiendo a Petrouchka [30:45]. El moro derriba al muchacho con su cimitarra [31:24], y cuando Petrouchka muere [32:29], se escabulle con la bailarina. El maestro de ceremonias asegura al público que Petrouchka es sólo una marioneta [32:43], y la multitud se dispersa. Pero en un último y brillante golpe teatral, se ve sobre el tejado el fantasma de Petrouchka [33:45], burlándose descaradamente del maestro de ceremonias así como de la audiencia. (¿O es el real Petrouchka, verdaderamente vivo después de todo?)

[00:02] Tableau I: La fiesta de carnaval
[05:15] El charlatán
[07:00] Danza rusa
[09:46] Tableau II: En casa de Petrouchka
[14:12] Tableau III: En casa del moro
[17:01] Danza de la bailarina
[17:48] Vals de la bailarina y el moro
[21:00] Tableau IV: La fiesta de carnaval (al atardecer)
[22:04] Danza de las niñeras
[24:36] El campesino y su oso danzarín
[26:03] El alegre negociante y dos gitanas
[27:10] Danza de los cocheros y los palafreneros
[29:13] Las máscaras
[30:45] La pelea entre el moro y Petrouchka
[31:30] Muerte de Petrouchka
[32:30] La policía y el charlatán [32:30]
[33:45] Visión del fantasma de Petrouchka

Stravinsky insistió en que esta resurrección era idea suya, no de Benois. “Quería que el diálogo de trompetas en dos tonalidades  del final mostrara como el fantasma [de Petrouchka] seguía insultando al público”, dijo. “Estaba, y estoy, más orgulloso de estas últimas páginas que de cualquier otra cosa de la partitura. Diaghilev deseaba que hubiese cambiado las cuatro notas en pizzicato por un ‘final tonal’, como dijo al principio, aunque dos meses más tarde, cuando Petrouchka se convirtió en uno de los mayores éxitos de los Ballets [Rusoss], rechazó ser el responsable de esa crítica inicial”

Paul J. Horsley

-♦-

Esta claro que Josep Pons tiene sus propias y a menudo muy creativas ideas (Alan Saunders, Classical Source)

Nacido en Puigreig, Barcelona, en 1957, Josep Pons recibió su primera formación musical en la Escolanía de Montserrat y aprendió a dirigir con Antoni Ros Marbá. Es el actual director de la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro del Liceo, y con anterioridad lo fue de la Orquesta Nacional de España.

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