Silins culmina triunfalmente el concierto ruso dirigido por Fedoseyev

oscyl-programa-4-16-17

Cambió la sinfonía, la Séptima de Prokofiev en vez de la Sexta anunciada en el programa de la temporada, y cambió el orden, de modo que fue esta obra la que abrió el concierto, en una sobria y coherente versión en la que Fedoseyev mostró toda la melancolía y la tristeza que se oculta tras la aparente sencilla ingenuidad de este testamento musical, especialmente memorable el vals del segundo movimiento. Curiosamente, el director ruso optó por la coda optimista que Prokofiev quiso eliminar, el coletazo de un Pedro Eulenspiegel que no existe en la obra.

En la segunda parte, el Preludio de Khovanchina no acabó de despegar, con algunos desajustes en los primeros minutos y el precioso pianísimo final malogrado por algunas toses y el inevitable móvil. Pero luego, la bella y poderosa voz del bajo Egils Silins, justificó el cambio de orden del programa con una sentida y expresiva interpretación de los acongojantes Cantos y danzas de la muerte de Musorgski, que, muy bien acompañada por la orquesta, provocó el entusiasmo general y una gloriosa propina, la Cavatina de Aleko de la ópera de Rachmaninov, que mereció ser conservada con los mejores recuerdos de la temporada.

Puedes dejar tu comentario aquí:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s