Debussy: La mer

Jean-Efflam Bavouzet, OSCyL. Andrew Gourlay
6 y 7 de Octubre de 2016

Debussy - La_Mer

La ola de la portada de la primera edición de La mer reproduce parcialmente La gran ola de Kanagawa, una estampa del pintor y grabador japonés Katsushika Hokusai, cuyos trabajos influyeron en el impresionismo francés y al que Debussy admiraba tanto como a William Turner. A los ignorantes en el tema nos resulta difícil ver la menor relación entre ambos estilos y entender que esta pintura pudiese influir tan notablemente en Los nenúfares de Monet como se dice.

Y para acompañar la música de Debussy parecería más adecuada alguna de las marinas del inglés, cuya obra es además considerada como un prefacio romántico al impresionismo.

 Slave Ship (William Turner)

Wreckers Coast of Northumberland (Turner).jpeg

Dawn after the Wreck (William Turner)

Sin embargo, lo que define el impresionismo pictórico no es la técnica con la que algunos lo reconocemos y creemos identificarlo, sino la representación “según la impresión que la luz produce a la vista, y no de acuerdo con la supuesta realidad objetiva”, que en vez de interesarse en el “aspecto estable y conceptual de las cosas” y perseguir su fiel reproducción, trata de provocar una reacción emocional en el espectador al “transmitirle las fugaces impresiones” que estas causan. Y lo cierto es que Debussy, que pasada su infancia rara vez visitó el mar y prefería las marinas pictóricas y literarias, se inspiró en las impresiones que le causaba la amenazadora ola llena de garras de Hokusai, ese elaborado ying-yang, al parecer también a su vez deudor de la pintura occidental.

La gran ola de Kanagawa (Hokusai)

Así ve el director Ernest Ansermet esta cumbre de la música orquestal y del impresionismo musical:

La mer de Debussy no es una marina, en el sentido en que puede entenderse una obra como la Obertura de La Gruta de Fingal de Mendelssohn, sino más bien un expresivo cuadro tonal cuya sutil intensidad exige del oyente una cierta sensibilidad. Evidentemente, ninguna música es capaz de expresar directamente un objeto material o describirlo a la audiencia; la música “de programa” exige un conocimiento previo del tema, pero si es buena, hablará por ella misma. No hay pues que abordar La mer desde un punto de vista intelectual: El oyente debiera relajarse y permitir a las delicadas figuras tonales de Debussy crear en él una impresión. Constant Lambert ha calificado esta obra en su libro “Music Ho!” como una “marina sin personajes”, resumiendo así de forma muy precisa el espíritu de esta obra de imaginación sobresaliente. Es una marina sin barcos ni seres humanos, es una impresión de las emociones que se podrían sentir contemplando, sin permitirse distracciones, la vasta extensión de las aguas.

En la misma línea, el teórico Blair Johnston escribe:

La mer no es un mero ejercicio pictórico musical, sino más bien una representación sónica de la miríada de pensamientos, estados de ánimo y reacciones instintivas básicas que el mar provoca en el espíritu de un ser humano.

Puede entonces resultar especialmente chocante que el musicólogo Roy Howat haya descubierto matemáticas en una obra tan asociada a los sentimientos como la de Debussy y concretamente en La mer, que se divide en secciones ajustadas a la llamada “razón aurea”, a menudo usando la secuencia de Fibonacci. (0,1,1,2,3,5,8,13,21… 0; 1; 0+1=1; 1+1=2; 2+1=3; 2+3=5, 5+3=8; 8+5=13; 13+8=21… o aquí). Así, los primeros 55 compases del último movimiento están divididos en cinco secciones de 21, 8, 8, 5 y 13 compases. Pero la razón aurea y esta secuencia se encuentran en la naturaleza y no hay pruebas de que el músico fuese más consciente de usarla que ella. Y si con el arte ya suceden estas cosas, con más motivo cuando la imita. También las garras de la ola de Hokusai tienen algo que ver con los fractales, unas cosas igual de “fáciles” de entender.

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Garras Ola

 

Pero mejor será relajarnos como recomienda Ansermet y escuchar La mer o El mar, tres bocetos sinfónicos para orquesta, ni sinfonía ni poema sinfónico, tres impresiones que estructuralmente difieren sin embargo poco de una sinfonía, con un movimiento central más ligero y rápido enmarcado entre dos más poderosos,

 1. De l’aube à midi sur la mer (Desde el amanecer hasta el mediodía en el mar) – Très lent
2. Jeux de vagues (Juegos de olas) – Allegro
3. Dialogue du vent et de la mer (Diálogo del viento y el mar) – Animé et tumultueux

una obra que agradecerá las virtudes del directo y que puede llevarnos muy lejos si el público es tan silencioso y bien educado como éste ante el que actuaba la Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt dirigida por Paavo Jarvi: Ni un tosedor compulsivo y hasta esperaron a que se apagase el eco para aplaudir. Aunque igual lo han pasado por el Audioshop.

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