Ravel: Rapsodia española

José Miguel Asensi. OSCYL, Eliahu Inbal.
2 y 3 de Junio de 2016

Maurice_Ravel_au_piano_1912

Maurice Ravel nació en los Pirineos franceses, a unos pocos kilómetros de la frontera española, un límite geográfico que a menudo atravesó en su música. A pesar de que su familia se trasladó a París cuando todavía era un bebé, la fascinación por España le llegó de forma natural, pues su madre era vasca y se crió en Madrid; su padre suizo le inspiró el amor por las cosas precisas y mecánicas que trae su impecable música (provocando que Stravinsky le despachase como un “relojero suizo.”) La Rapsodia española está entre sus mejor conocidas evocaciones de la España que visitó tan raras veces a pesar de parecer conocerla tan bien. De hecho, gran parte de la música española de Ravel fue escrita antes de que hubiera pasado mucho tiempo en ese país, al igual que La valse es anterior a su primera visita a Viena.

Una de las primeras piezas Ravel -escrita justo después de que dejase el Conservatorio de París en 1895- fue una habanera para dos pianos, la primera muestra de que iba a unirse a ese grupo de compositores franceses, que incluye Bizet, Lalo y Chabrier, que han escrito alguna de nuestra mejor música española. La habanera fue la primera composición de Ravel que se interpretó públicamente, en marzo de 1898, y, a pesar de que los dos pianistas no fueron capaces de conjuntarse, causó una fuerte impresión en Claude Debussy, que se hallaba entre el público y que todavía no conocía al compositor cuyo nombre algún día estaría vinculado al suyo. Debussy le pidió prestada la partitura, y su Noche en Granada, escrita cinco años más tarde, sugiere que la estudió cuidadosamente; la sospechosa similitud entre las dos piezas contribuiría a la futura enemistad entre los compositores.

La Rapsodia española, la única obra de Ravel concebida originalmente como una pieza de concierto para orquesta, es su primera música española que aprovecha su incomparable oído para el color orquestal. En 1907, Ravel empezó a escribir su primera ópera y su primera partitura orquestal. Ambas obras tuvieron sabor español, y, aunque tardaría dos años más en finalizar la ópera, La hora española, la mayor parte de la Rapsodia española fue escrita rápidamente, como un conjunto de cuatro escenas españolas, incorporando la habanera de 1895 como la tercera, ahora a todo Technicolor.

El primer movimiento, Preludio a la noche, es todo atmósfera sobre un lento y suave, pero persistente ostinato descendente: Fa, Mi, Re, Do sostenido. La Malagueña [4:06] se basa en un tipo de fandango bailado en Málaga, en el sur de España. La Habanera [6:10] es una lenta danza cubana en compás binario (con el característico ritmo tum, ta-tum-tum) que Bizet importaría a Sevilla para Carmen. Se ha dicho que la Habanera de Ravel, prácticamente idéntica a la de 1895 para dos pianos, está basada en una canción que le enseñó su madre. La Feria final [8:48] es un brillante festival, rematado con castañuelas.

Phillip Huscher, notas de un programa de Orquesta Sinfónica de Chicago

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