Ravel: Suites nº 1 y 2 de Dafnis y Cloe

OSCyL, Jesús López Cobos
5 y 6 de Mayo de 2016

Bakst

Al escribir esto, yo buscaba componer un amplio fresco musical, menos preocupado en una fidelidad arcaica que en la lealtad a la Grecia de mis sueños, que en muchos aspectos se parece a la imaginada y descrita por los artistas franceses en la última parte del siglo XVIII. La obra está construida sinfónicamente sobre un muy estricto plan tonal, por medio de unos pocos temas, cuyo desarrollo asegura la homogeneidad de la obra.

Maurice Ravel

La Grecia de los sueños de Ravel en su más monumental y manifiestamente impresionista obra, Daphnis et Chloé, apasionada música llena de sensuales y exuberantes armonías para un ballet que pone en escena los versos de un poeta griego del siglo III llamado Longo sobre los amores de un cabrero y una pastora, y que dio lugar a dos suites, hoy más interpretadas (especialmente la segunda) que la obra completa, con o sin ballet.

La primera evoca el encuentro y los primeros sentimientos amorosos de Dafnis y Cloe y el posterior rapto de ésta por una banda de piratas (de cuya amenazadora presencia advierten las trompas [8:00]) y de la que finalmente logra escapar [10:07]. Para esta suite, Ravel tomó material del Nocturno, el Interludio y la Danza guerrera del ballet. La segunda se corresponde con sus escenas finales, iniciándose con el fragmento más conocido, el Amanecer [13:30], con Dafnis buscando y hallando a Cloe en una escena con una partitura arrebatadora que concluye con el abrazo de la pareja en un apasionado clímax [18:18]. En este pasaje y en la danza final, Ravel incluía un coro sin palabras que ya Diágilev omitió al llevar el ballet a Londres (provocando la cólera del autor) y que tampoco hoy se escucha siempre en las Suites. Sigue la Pantomima [18:53], en la que Dafnis y Cloe dan las gracias a Pan representando los amores del dios con su amada ninfa Siringa (naturalmente representada por la flauta [21:08]) y reafirmando el suyo propio [24:35]. Y concluye con un epílogo, la Danza general [26:20] un baile de bacantes celebrando el amor carnal en el que la orquesta en pleno es lanzada a un vertiginoso cinco por cuatro.

Göteborgs Symfoniker, Alain Altinoglu.

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