Una extraordinaria Creación malograda

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Un solo ingrediente en mal estado puede echar a perder el mejor plato. Y esta noche, una soprano de pesadilla ha malogrado la extraordinaria partitura de Haydn y el brillantísimo trabajo de Hager con la OSCyL, de Casas con los cien cantantes de estos Coros de Castilla y León y el de sus dos compañeros solistas. No es fácil defender que sólo se haya tratado de una mala noche, pero de no ser así, resulta difícil entender su contratación. Y sin embargo, a pesar de que, una tras otra, todas sus intervenciones fuesen un dolor de muelas que impedía mantener la más mínima concentración, la belleza de la creación de Haydn, servida por Hager en una versión con clave y el violoncelo de Marius Díaz en primera fila, ha inundado el Delibes, que ha sabido agradecer al director y a la orquesta su magnífico trabajo con la ovación de la noche. Pero, qué pena, so gross, so wunderbar

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Haydn: La creación

Coros de Castilla y Leon. OSCyL, Leopold Hager.
22 y 23 de Enero de 2016

La creación de los animales (Tintoretto) (1551)

Fue la primera visita de Haydn a Londres lo que puso en marcha la cadena de acontecimientos que llevarían a su más famosa y perdurable obra maestra. En el Festival Handel de 1791 en la abadía de Westminster, Haydn se sintió abrumado por el Mesías y por Israel en Egipto, en gigantescas representaciones que implicaban un reparto con centenares de personas. Se sabe que lloró durante el Coro del “Aleluya”, proclamando que “Handel es el maestro de todos nosotros” (sentimientos de los que más adelante se haría eco Beethoven). De acuerdo con uno de sus primeros biógrafos, Giuseppe Carpani, Haydn “confesó que… se sintió anonadado como si hubiese vuelto al inicio de sus estudios y no hubiese aprendido nada desde entonces. Meditó sobre cada nota y extrajo de esa docta partitura la esencia de la verdadera grandeza musical”.

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Eliahu Inbal lleva a la OSCyL a la gloria con una “1905” muy sinfónica

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Menos cinematográfica, más sinfónica y musical, quizás por eso al primer movimiento le ha podido faltar la niebla, el frío y el misterio deseable. Pero a partir del segundo, la lectura de Inbal y la espectacular respuesta de la OSCyL, nos han regalado tres cuartos de hora de una intensidad emocional difícil de olvidar. El pasaje de la carga de los soldados quedará como uno de los momentos más espectaculares de su historia y una de las mejores demostraciones de la extraordinaria acústica del Auditorio, que, sometido a una brutal avalancha de decibelios, mantiene la individualidad de cada sonido. Pero también de la habilidad de Inbal, capaz de lograr que en momentos así siga oyéndose música. Y, aunque seguramente influido por sus declaraciones, hacer recordar la brutalidad de los terroristas de París y, luego, la desolación del paisaje que dejaron tras ellos, o la de las ciudades sirias muriendo de hambre. Continuar leyendo

Shostakovich: Sinfonía nº 11 “El año 1905”

OSCyL, Eliahu Inbal
14 y 15 de Enero de 2016

1905

La Segunda sinfonía señaló el décimo aniversario de la revolución rusa y la Undécima debía celebrar los cuarenta años del gran acontecimiento histórico de la era soviética. Con tal encargo, hubiese sido muy difícil si no imposible para Shostakovich escribir una obra tan personal como su predecesora y, ciertamente, la undécima sinfonía retorna al tipo de obra programática y propagandística que fue su Séptima sinfonía (“Leningrado”). También como el ella, Shostakovich escogió títulos para cada uno de los cuatro movimientos, títulos que se han mantenido con la sinfonía y que dan una visión todavía más clara de lo que trata. ¿Pero trata de eso? Solomon Volkov y sus seguidores han propuesto otra cosa e insisten en que la sinfonía tiene muy poco o nada que ver con la fracasada revolución de Enero de 1905 que supuestamente retratan; en vez de eso, Volkov asegura que la sinfonía se refiere en realidad a los acontecimientos sucedidos en Hungría en 1956, el año del abortado levantamiento en ese país. Incluso el hijo de Shostakovich, Maxim, generalmente en desacuerdo con las ideas revisionistas de Volkov acerca de la música de su padre, preguntó al compositor durante los ensayos preparatorios: “Padre, ¿y si te cuelgan por esto?

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