Ginastera: Concierto para arpa

Xavier de Maistre, OSCyL. Jesús López Cobos
29 y 30 de Mayo de 2015
Alberto Ginastera,  Eugene Ormandy, Edna Phillips y Nicanor Zabaleta en el estreno del Concierto para arpa, en 1965.

Alberto Ginastera, Eugene Ormandy, Edna Phillips y Nicanor Zabaleta en el estreno del Concierto para arpa, en 1965

La elección de instrumentos que hizo Ginastera para sus conciertos fue principalmente convencional; escribió un concierto para violín, dos para piano y dos para violonchelo. Aun así, el hecho de que también compusiese un concierto para arpa no es una rareza, pues el arpa puede ser convincentemente considerada como un pariente cercano de la guitarra, y la guitarra es esencial en la música popular argentina que tanto fascinaba a Ginastera. Escribió su Concierto para arpa en un periodo en el que estaba consolidando influencias populares en un lenguaje contemporáneo más difícil; antes, había utilizado el folclore de manera más directa, y después, iba a dejarlo todo en favor del serialismo y otras técnicas avanzadas.

El Primer movimiento del Concierto para Arpa empieza con percusión y, como el tercer movimiento, está inspirado en el malambo argentino, un baile de competencia entre gauchos de ritmo 6/8, con mucho taconeo. El tango argentino recoge el erotismo de ambos sexos, pero el malambo rural es puramente viril; esto resulta algo irónico en el contexto de este concierto, dado que el arpa es tocada más por mujeres que por hombres. Este Allegro giusto es fuertemente rítmico y visceralmente emocionante, aunque incluye como su segundo tema un material que es más misterioso y suena un poco a antiguo, pero siempre con un trasfondo palpitante.

El lento segundo movimiento, Molto moderato, mantiene el arpa en primer plano y emplea básicamente la orquesta para apoyarla discretamente. El numinoso ambiente nocturno evoca a Bartók, particularmente por su uso de la celesta y por un breve pasaje canónico para cuerdas.

Una larga cadenza en solitario (Liberamente capriccioso) abre el movimiento final. Surge y duda, incorporando efectos especiales con los pedales, las uñas y los armónicos, sin alinearse con las vanguardias (a diferencia del Concierto para violín de Ginastera de la década siguiente). Los inevitables glissandi del arpa son interrumpidos por un palmetazo de la orquesta, que viene con otro malambo (Vivace). La presión rítmica nunca cede, ni siquiera cuando la orquesta queda reducida a golpes de los arcos en las cuerdas. Todo lo cual construye una disonante conclusión, excepcionalmente dramática.

 @allmusic.com

Ina Zdorovetchi. Jerusalem Symphony Orchestra. Roberto Paternostro
 

-♦-

xavier-de-maistreXavier de Maistre, nacido en Toulon en 1973, empezó a estudiar arpa a los ocho años. En 1998 ganó el primer premio de la prestigiosa International Harp Competition en Bloomington, Indiana. Inmediatamente se unió a las filas de la Filarmónica de Viena, que dejó en 2010. Desde 2001, Xavier de Maistre da clases en la Academia de Música de Hamburgo. También imparte regularmente lecciones magistrales en la New York’s Juilliard School of Music, Tokyo’s Toho University y el London’s Trinity College of Music.

Aquí podemos verle en solitario en la Fantasia sobre un tema de Haydn de Marcel Grandjany

 
 

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