Berlioz sin queja y Schoenberg… parece que tampoco

OSCYL-PROGRAMA-17-14-15

Berlioz no hubiese tenido queja de la velocidad que Juanjo Mena imprimió ayer a la vibrante coda del Primer movimiento de Harold en Italia, ni tampoco de la entrada del arpa al final de la Marcha de los peregrinos, ni del tempo de la orquesta en la Serenata, que, desde la impecable fusión del oboe y el piccolo al principio, hasta el último compás, fue un movimiento brillantísimo. Alguna duda quizás al ver cómo el Segundo movimiento se iniciaba con un tempo muy rápido, pero que al aligerar la Marcha resultó tan benéfico como dar en la iglesia un poco de vida al cansino cantar de las beatas. Y tampoco hubiese tenido queja Berlioz de la cálida e intensa sonoridad de la viola de Roberto Diaz, que hipnotizó al Auditorio en el pasaje central de esa marcha. Al acabar, no hubo queja en el público, y el violista agradeció sus aplausos demostrando también su habilidad técnica con una espectacular propina que hubiese hecho las delicias de los fans de Jimmy Hendrix, este movimiento de la Sonata para viola de Hindemith que se encuentra en Youtube, interpretada por él mismo:

Peleas no logró atraparme y me pareció más ruidoso que intenso y menos expresivo que los gestos de Juanjo Mena. Pero gustó muchísimo al público en general y a mis familiares y amigos en particular, incluido un musicólogo y violista que algo sabrá de estas cosas, de modo que, ni caso, que el tren lo habré perdido yo.

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