Mozart: Sinfonía concertante para violín y viola

Viviane Hagner, David Quiggle. OSCyL, Masaaki Suzuki
22 y 23 de Enero de 2015
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La viola es considerada como el Contralto o el Tenor Dramático de la familia de las cuerdas. Tiene cuatro cuerdas afinadas en do 3, sol 3, re 4 y la 4. Mide entre dos y siete cm más que el violín, aunque sus dimensiones varían más que las de éste, y se afina una quinta más grave que él. La mayoría de las violas tienen una sonoridad dulce y oscura en la tesitura grave y rica y penetrante en los registros medio y agudo.

La Sinfonía concertante es un género de concierto de finales del SXVIII y principios del XIX para instrumentos solistas – habitualmente dos, tres o cuatro, pero a veces hasta siete o incluso nueve – con orquesta. El término indica que se trata de una “sinfonía con importantes y extensas partes de solistas” pero la forma es más cercana al concierto que a la sinfonía.

The New Grove Dictionary of Music & Musicians

Se cree que Mozart destinó la Sinfonía concertante al violinista Ignaz Franzl, reservando para él la parte de viola. La viola era considerada entonces un instrumento secundario pero a Mozart le gustaba su timbre y si sus Cuartetos le dieron un nuevo lugar, la Sinfonía Concertante K.364 la elevó al nivel del violín. Aunque la tonalidad de la obra es Mi bemol mayor, la partitura original de la viola está escrita en Re mayor, un semitono más bajo. Por ello, la viola se afina un semitono por encima (Accorda un mezzo tono più alto), lo que permite usar más frecuentemente las “cuerdas al aire”. Es este procedimiento lo que permitía en la época de Mozart dar a la viola una sonoridad más brillante, más cercana a la del violín (y facilitaba también, al mismo tiempo, la ejecución de su parte) para obtener un sonido más claro, más tenso, más vigoroso. Hoy día, los violas tocan casi siempre en Mi bemol mayor, lo que da al instrumento una sonoridad más oscura, más triste, más romántica.

wikipedia

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El violinista Yehudi Menuhin dirije a la Filarmónica de Moscú y a David e Igor Oistrakh, con la viola en manos del padre, algo que resulta menos sorprendente si se tiene en cuenta que empezó su carrera tocando ese instrumento en la orquesta del conservatorio.

Allegro maestoso. Tras la entrada conjunta de los dos solistas que sigue a la exposición orquestal, la viola y el violín hacen eco de sus frases una y otra vez a lo largo de este movimiento que culmina en una espectacular cadenza [12:55] para ambos instrumentos.

Andante [15:40]. Un diálogo amoroso y una de las más preciosas páginas compuestas por Mozart. El tema inicial de la orquesta le sirvió a Michel Legrand para la popular Los molinos de tu espíritu de la película El caso de Thomas Crown, pero cualquier anécdota se olvida tras escuchar el emocionantísimo final [24:21] de esta joya.

Presto [27:10]. Conclusión rebosante de alegría y vitalidad con los dos instrumentos solistas siguiéndose por todos los vericuetos en los que se meten. Alfred Einstein, biógrafo de Mozart, dijo de este movimiento que “su alegría resulta principalmente del hecho de que en la cadena de eventos musicales, siempre surge primero lo inesperado , seguido luego de lo esperado”

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